Jorge Gómez Barata
No hay manera de luchar contra la globalización; no es posible ni es sensato; lo cual tampoco significa adoptar el fatalismo como filosofía ni someterse al dictak de los imperios. Corresponde a los líderes encontrar el modo de definir metas posibles y relevantes. La pobreza es el verdadero enemigo y el progreso el mejor programa político. Los países emergentes que han encontrado cómo hacerlo figuran entre los paradigmas del momento. Allá nos vemos









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