Tres temas han destacado esta semana, uno de orden internacional: el golpe de Estado en Honduras, en el que la expectativa es ¬ŅCu√°nto tiempo lograr√°n los golpistas resistir el aislamiento?; y los otros dos relacionados con la justicia, uno referido a juicios seguidos a ex militares, por el desv√≠o de 120 millones de quetzales y el otro se trata de la reivindicaci√≥n que la sociedad guatemalteca est√° realizando por la justicia y por que termine la famosa y sacrosanta impunidad.

 

Ni duda cabe acerca de la polarizaci√≥n que hay en Honduras, los golpistas que detentan el gobierno han logrado un importante apoyo, el que las organizaciones populares hondure√Īas explican en la manipulaci√≥n de la informaci√≥n y el miedo que han logrado despertar, basados en la ideologizaci√≥n anticomunista y frente al ‚Äúdiablo‚ÄĚ en que han convertido al presidente Ch√°vez de Venezuela, con el que el presidente Zelaya se hab√≠a acercado pol√≠ticamente.

 

Pero a pesar de eso, lo que el pasado domingo se demostr√≥ con la gigantesca movilizaci√≥n de personas (trescientos mil, seg√ļn unos, doscientos mil, seg√ļn otros), a pesar de los burdos y notorios intentos del gobierno de facto para evitar que varios miles de personas pudieran trasladarse del interior del pa√≠s hacia la capital Tegucigalpa. Esto pudo constatarse en diversos despachos y fotograf√≠as de la prensa independiente, pero especialmente en un explicativo video que circula en el portal de Youtube, en el que se ve a soldados hondure√Īos disparando a las llantas de los autobuses que ese domingo transportaban hacia Tegucigalpa a campesinos que iban a recibir al presidente leg√≠timo Manuel Zelaya.

 

S√≠, fue precisamente el anuncio del arribo del presidente leg√≠timo Zelaya, al aeropuerto de Toncont√≠n, lo que provoc√≥ la masiva manifestaci√≥n, muchos dicen que la m√°s grande en la historia del pa√≠s. Los medios independientes tambi√©n enviaron im√°genes de un jovencito al que los soldados dispararon y que finalmente falleci√≥ por el tiro que un francotirador le acert√≥ con fatal punter√≠a. Los medios hablaron de otro asesinado en la misma manifestaci√≥n, pero organizaciones populares hondure√Īas aseguran que fueron tres las personas ejecutadas por los militares hondure√Īos.

 

Por otro lado, resultarían simpáticas las declaraciones de los funcionarios golpistas, si no fuera porque se trata de seres humanos los que fueron agredidos, cuando daban declaraciones a la prensa negando que los militares hubieran disparado a la población, pero al mismo tiempo las transnacionales de la televisión transmitían las imágenes de los soldados disparando sus fusiles de asalto en dirección (aunque ligeramente elevada) a la masa de personas que exigían el retorno a la institucionalidad democrática.

 

Todo el mundo, hay que decirlo, esperaba que la Organización de Estados Americanos y su Secretario General, José Miguel Insulza, tuvieron un destacado papel en la negociación para que los golpistas se retiren y permitan la reinstalación del presidente legítimo, Manuel Zelaya, pero nadie contaba con la astucia de don Oscar Arias, que se pinta para estar en el momento y el lugar adecuado (igual que cuando ganó el premio Nobel de la Paz, habiendo hecho muy poco para que la paz se alcanzara en el istmo).

 

El caso es que la unidad de los golpistas se hab√≠a empezado a resquebrajar y Roberto Micheletti empez√≥ a hablar de negociar, incluso llam√≥ a representantes de la OEA en Honduras, y al final result√≥ m√°s conveniente, por el respaldo que recibi√≥ del Departamento de Estado, que Arias sirviera de mediador entre las fuerzas pol√≠ticas hondure√Īas. Y el d√≠a jueves de esta semana se realiz√≥, en San Jos√©, la primera reuni√≥n tipo p√©ndulo, ya que ni Zelaya, ni Micheletti aceptaron hablar cara a cara.

 

Micheletti llegó al aeropuerto Juan Santa María pero estuvo cuatro horas sin salir del avión, ya que consciente de su ilegal actuación, demandaba garantías del gobierno tico de que no sería apresado. Tuvo que llegar el hermano del presidente Arias para garantizarle su libre movilidad para que accediera a salir y dirigirse a la casa de Arias en donde a lo más que se llegó fue a definir negociadores de cada parte.

 

El inefable Roberto Micheletti - al que por fin se le hizo ser presidente, aunque sea de forma temporal e ileg√≠tima, ya que primero perdi√≥ las primarias liberales para ser candidato, frente a Manuel Zelaya, y recientemente las volvi√≥ a perder con su tambi√©n compa√Īero de partido Elvin Santos- ante la prensa sigui√≥ dando imagen de gente valiente y amenaz√≥ a Zelaya con apresarle si regresa a Honduras.

 

Respecto del caso del desv√≠o millonario de fondos en el Ministerio de la Defensa en el gobierno de Alfonso Portillo (2000-2004), caso llevado por la Fiscal√≠a especial creada a petici√≥n y que funciona con el apoyo de la Comisi√≥n Internacional contra la Impunidad en Guatemala, Cicig, en el Juzgado Noveno de Primera Instancia Penal, por peculado y falsedad ideol√≥gica, en contra del general Enrique R√≠os Sosa (hijo del tambi√©n general y ex dictador Efra√≠n R√≠os Mont), cuando se desempe√Īaba como director de finanzas del Ej√©rcito durante y se perdi√≥ la bicoca de 120 millones de quetzales.

 

El general R√≠os Sosa fue capturado en marzo, pero dejado libre bajo fianza, pero el caso sigue en las cortes. Las investigaciones por el desfalco han involucrado tambi√©n al propio Alfonso Portillo, que est√° en libertad condicional, al ministro de Defensa de esa √©poca, general Eduardo Ar√©valo Lacs (que guarda prisi√≥n), as√≠ como al ex jefe de las Fuerzas Armadas √Ālvaro M√©ndez Estrada. El que Ar√©valo Lacs, ex ministro de la Defensa, guarde prisi√≥n es un hecho hist√≥rico en Guatemala.

 

Finalmente, la concertaci√≥n de organizaciones que la semana pasada conformaron la Convocatoria Ciudadana, han producido el hecho m√°s relevante de concertaci√≥n social desde el a√Īo 2000, en que fue discutido y concertado el Pacto Fiscal, en el marco de la Comisi√≥n de Acompa√Īamiento de los Acuerdos de Paz.

 

Destaca el hecho de que una treintena de organizaciones de todo tipo, visión política e ideológica de sus principales dirigentes, y respetando el ámbito de actuación de cada una hayan tenido la capacidad de construir esta importante Convocatoria Ciudadana que está promoviendo un respaldo irrestricto a la Cicig, para lo cual ayer entregaron al presidente del Congreso, Roberto Alejos, y a los jefes de bloque, una formal y apremiante solicitud para promover el reconocimiento a la Cicig y a darle cauce en el Pleno, a las solicitudes de reforma legal que la Comisión ya entregó al Parlamento en acto organizado por el Instituto Multipartidario Holandés, NIMD.