Bautizada como la “ciudad del acero” por su historia industrial, se ha blindado ante la celebración mañana y pasado en ella de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G-20. A esta ciudad del estado de Pennsylvania han llegado decenas de miles de agentes adicionales y se han erigido altas vallas a lo largo de las calles que rodean el centro de convenciones donde se reunirán los miembros del G-20, que agrupa a países desarrollados y en vías de desarrollo. Pero a los 313 mil habitantes de la ciudad, más que la presencia de mandatarios extranjeros, lo que más preocupa es que haya violentas protestas de movimientos antiglobalización que perturben la actividad y el tráfico. Coincidiendo con la cumbre del G-20, más de 25 líderes religiosos se reunirán en Pittsburg para “recordar a los dirigentes mundiales que el indicador más importante de recuperación económica debería ser lo que ocurre a los hambrientos y los pobres”. La Policía de Pittsburg indicó que 65 agencias estarán garantizando la seguridad de la cumbre pero no detalló cuántos agentes serán desplegados en las calles para hacer esto posible. [Europa Press]