La moderaci贸n har谩 la diferencia[1]. Percibidas a escala global, en el mundo de hoy la derecha se parece a la izquierda y viceversa porque ambas se han moderado y la moderaci贸n conduce al centro. En esa zona de la realidad, la racionalidad y la tolerancia operan como un im谩n. Ello no significa que hayan desparecido o perdido pertinencia las opciones radicales que dependen sobre todo de las coyunturas, de la naturaleza de las confrontaciones y de los liderazgos.

La 茅poca, es decir el tiempo real, un fen贸meno f铆sico, unidimensional y cuya entidad los humanos no pueden alterar, es un componente esencial de la pol铆tica que, entre otras cosas, obliga a concretar los programas, condiciona las metas e incorpora realismo a las aspiraciones de las vanguardias.

Pretender pasar de la tribu al capitalismo o del feudalismo al socialismo, han sido quimeras. Te贸ricamente no es posible y los procesos sociales ocurren en una escala demasiado grande para aplicar experimentos. En Asia y 脕frica hubo intentos pero los costos sociales fueron demasiado altos y, a fin de cuentas, ninguno result贸.

Entre los aciertos de los partidos Comunistas de China y Vietnam que asumieron la direcci贸n de sus respectivos pa铆ses mediante procesos nacionales en los cuales se solaparon la lucha anticolonial y contra la ocupaci贸n extranjera, las guerras mundiales, la Revoluci贸n Bolchevique, la formaci贸n del Campo Socialista, incluso el stalinismo; fue contar con liderazgos que supieron determinar el momento en que era preciso desplazarse hacia el centro.

Esos desplazamiento alejaron a China y Vietnam, tanto de los dogmas te贸ricos sovi茅ticos, de los procesos pol铆ticos, impuestos al movimiento comunista mundial desde Mosc煤, como del modo en que los partidos comunistas ejercen la direcci贸n de la sociedad, el dise帽o de las estructuras y las pol铆ticas econ贸micas y las cuestiones relacionadas con el marcado interno. La idea de construir una sociedad 鈥渕oderadamente acomodada鈥 o de practicar un 鈥渟ocialismo liberal鈥, no son disparates ni concesiones al enemigo, sino t谩cticas que han resultado.

Con caracter铆sticas particulares, esos procesos se despliegan en todo el mundo y aunque a veces tales corrimientos conducen a la derechizaci贸n, cosa visible en algunos pa铆ses de Europa Occidental y Oriental, en otros producen resultados compatibles con metas populares; en India y Brasil, entre otros pa铆ses tercermundistas, la izquierda o la derecha moderadas han registrado 茅xitos relevantes. Incluso en algunos lugares, como Bolivia y Ecuador, estos perfiles han asociado la revoluci贸n con la moderaci贸n.

Debido al perfil de la 茅poca caracterizada, entre otras cosas por la globalizaci贸n, por las consecuencias del fin del socialismo real que objetivamente ha reforzado el predomino ideol贸gico del liberalismo que hab铆a logrado imponer los estereotipos asociados a la democracia electoralista y a la vigencia del estado de derecho; guste o no, ning煤n movimiento pol铆tico que ignora tales paradigmas puede aspirar a un consenso social realmente sostenible.

En la 茅poca y en los contextos sociales actuales, no basta con la implantaci贸n de reg铆menes o gobiernos mejores que los anteriores, tampoco tienen opciones ventajosas las ideas de modificar la cultura pol铆tica mundial vigente o reestructurar la conciencia social, para imponer nociones alternativas acerca de la democracia, la libertad y otras categor铆as b谩sicas. La idea de una democracia ejercida desde el autoritarismo es impopular e inviable, no s贸lo en occidente sino tambi茅n el oriente.

En algunos pa铆ses, especialmente en Am茅rica Latina, las opciones moderadas de la izquierda tropiezan con el extremismo de la derecha, tan refractaria al cambio que confronta, a veces con violencia extrema, incluso a opciones de perfeccionamiento del sistema pol铆tico y la direcci贸n de la sociedad asociados al progreso y que incluso resultan convenientes para ella. Tales actitudes radicalizan procesos que por su naturaleza y por la orientaci贸n de su liderazgo pudieran transcurrir con menos crispaciones.

Los casos de la burgues铆a venezolana, la oligarqu铆a separatista en Bolivia, ciertos sectores intransigentes de la oposici贸n paraguaya y la partidocracia ecuatoriana son expresi贸n del extremismo reaccionario de la derecha que encuentra una expresi贸n estatal en la posici贸n del gobierno colombiano frente al proceso revolucionario venezolano; aunque las palmas son la gorilocracia instaurada en Honduras a partir de la legitimaci贸n electoral y parlamentaria del golpismo.

En cualquier caso, no se trata de particularidades de uno u otro proceso pol铆tico, tampoco de coyunturas que puedan cambiar a corto plazo ni de circunstancias modificables localmente, sino de datos de la realidad y peculiaridades de la 茅poca. Con todo derecho, pueden existir otros puntos de vista y otras l铆neas de deseos, no obstante desgastarse tratando de hacer prevaler enfoques de los siglos XIX y XX puede no ser una buena apuesta.




[1] Art铆culo escrito por Jorge G贸mez Barata