Por: Miguel Ángel Albizures
Venía oyendo una radio, cuando escuché tu nombre, sólo dijeron que complementarían al rato la información y por mi mente pasó lo peor, y lo peor, es que era cierto, habías dejado este mundo y posiblemente antes de eso lanzaste una broma o una frase irónica como era tu costumbre. Recordé tu llegada a la Central Nacional de Trabajadores (CNT), cuando a mediados de los setenta llegaste a ponerte al servicio de los trabajadores, a esos que hasta el final de tu jornada serviste y defendiste, recordé también a Martha Gloria, la madre de tus hijos y los vi sonreír a los dos en los pasillos de la central, ahí donde dejaron lo mejor de su vida.
Sabés que mis hijos me llamaron de inmediato, porque como has de recordar convivieron con ustedes allá en el exilio de Costa Rica, en donde compartíamos con otros guatemaltecos las penurias de esos tiempos, pero también los recuerdo de esas luchas, de los allanamientos a la central y la prepotencia de policías y judiciales, tirando códigos de trabajo y constituciones que eran las armas que teníamos y utilizábamos contra los patronos para la defensa de los derechos de los y las trabajadoras.
Te acordás de los y las compañeras de Acricasa?, de Coca Cola? de Helenplast? de Kerns y de otros millares de compañeros y compañeras que acompañaste en sus conflictos? A ellos llegará como ráfaga la noticia de tu partida, porque sólo ellos sabían y saben reconocer y valorar lo que hiciste.
Otros, te vilipendiaron y lo seguirán haciendo ¡Ya que te importa!, si sabés que son los mismos de siempre, los que parece que nunca van a cambiar y los que nunca van soltar un centavo sin la presión obrera con el asesoramiento de quienes como vos, no se vendieron, no pusieron sus conocimientos al servicio de genocidas, ni de una rancia oligarquía que brinda cuando un sindicato es destruido o cuando un asesor, como Mario López Larrave, cae bajo las balas de los esbirros, de aquellos que una vez intentaron asesinarte a vos y a Martha Gloria. Te acordás que otros ya se adelantaron y de plano te están esperando: La Yoly Urizar, Santiago López Aguilar, El Choco Luna y muchos otros que no olvidaremos. Si es posible me los saludás, diles que por ellos, por los que mataron en las calles o sacaron de sus casas, y por todos los detenidos y desaparecidos en el allanamiento a la CNT y EMAUS, seguimos empecinados porque este país llegue a ser lo que vos y ellos soñaron. Adiós Quique, tuvimos pequeñas diferencias, pero compartimos la lucha por la memoria, la verdad y la justicia, así como los grandes triunfos y fracasos en esa lucha que no termina.









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1 comentario en " ADIÓS QUIQUE TORRES "
Seguimiento de comentarios con rss o deja un TrackbackAdios Quique Torres.
Dios bendiga a su padres por darle la vida,
Dios bendiga a su familia tambien,
Dios bendiga a la clase trabajadora,
Que yo bendigo a Dios por haberme permitido
saber que existia alguien como el.
Grande entre los grandes asi viviras en mi memoria. Quiquito.
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