Algunos con los dedos cruzados esperaban que la suerte cambiara para el candidato de Arena, a pesar de la campaña de miedo y desprestigio que se levantó en contra del FMLN, el pueblo salvadoreño se aprestó a elegir a un nuevo Presidente, el golpe final lo dio la publicación de los resultados de una encuesta donde se daba un empate técnico, maniobra política que busca la definición del voto de los indecisos. Sorpresa o no, ganó el FMLN. Por eso, la opinión de esta semana estuvo dirigida al tema salvadoreño, prioritariamente.

 

El candidato, Mauricio Funes, el partido, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. El triunfo es el producto de años de trabajo partidario constante y permanente, a pesar de los múltiples obstáculos que Arena y políticos de Estados Unidos pusieron en el camino. Por ello en el Reporte Semanal de  Incidencia Democrática, del 16 de marzo de 2009 se afirma que esta elección del pueblo salvadoreño es: “un triunfo de Farabundo, de Roque, de Monseñor Romero, de Ana María, de Shafick y de tantos otros hombres y mujeres de El Salvador que lucharon tanto, que entregaron todo y que sentaron las bases de este proceso tan hermoso, en que decenas de mujeres y hombres, militantes del FMLN, que trabajaron incansablemente en una campaña que movilizó corazones, voluntades, conciencias, que lograron convertir en hermosa realidad todas las esperanzas de las izquierdas de la América Latina”.

 

Para Miguel Ángel Albizurez el triunfo del FMLN es “una luz en la vecindad”, dice que este triunfo “va demostrando poco a poco a qué aspiran las sociedades latinoamericanas y el por qué de su rechazo a los sectores económicos conservadores”. Aunque en Guatemala queda trabajo por hacer respecto a la formación de identidad y organización social, pues en el país de la eterna primavera aún hace efecto la campaña de terror y miedo alrededor del proceso eleccionario y la manipulación mediática de algunos temas nacionales. Además, falta trabajar para que se identifique al partido de izquierda, que sobrepase un nombre o un eslogan. La réplica de ese movimiento del pueblo salvadoreño, está algo lejos de llegar a Guatemala.

 

Sam Colop felicita “al pueblo salvadoreño por haber dado un ejemplo de cómo debe funcionar la democracia”. Haroldo Shetemul agrega, “el FMLN ha dado muestras de madurez política, al abandonar su ortodoxia y abrirse a un gobierno pragmático”. No faltan las opiniones respecto al triunfo del FMLN que lo atribuyen al desgaste de ARENA, como es el caso de Prensa Libre “Arena debe aprovechar este obligado descanso para reflexionar y para decidir, y también realizar los cambios necesarios que le permitan ganar en las siguientes elecciones”. Renzo Rosal, dice, “asistimos a una etapa de nuevo aprendizaje político regional. La lectura inicial del proceso salvadoreño da para reflexionar sobre las fuerzas políticas que competirán en nuestras elecciones del 2011”. Y para meditar, Gustavo Porras: “El tono de cruzada anticomunista que tuvo la campaña de Arena hace temer el predominio de una tendencia fundamentalista en ese partido, que pudiera privilegiar por encima de todo el enfrentamiento con ‘el enemigo’… El Salvador está ante la disyuntiva del enfrentamiento o la negociación”.

 

Continúa Porras, “genéricamente se puede decir que lo que ocurra dependerá de todos, pero específicamente hay que señalar el papel tan importante que le corresponderá al nuevo Presidente. Vivimos en una nueva época histórica que recién comienza, en la cual se abre una abanico de opciones para alcanzar el desarrollo de los pueblos, en contraste con el esquema que acaba de desmoronarse, y que pretendía que sólo existía un camino, el fundamentalismo de mercado”.

 

Otro tema que levantó opiniones, negativas, fue la devolución Q275 millones que anunció hará el Ministro de Gobernación, Salvador Gándara, a las arcas nacionales. Y es que las declaraciones parecieran demostrar algo de demagogia e irresponsabilidad: “…el problema de seguridad no se soluciona con pisto, sino con una módica dosis de orden”. Por ello, Dina Fernández se siente “timada”. Después de ver cómo “el año pasado, el presidente Álvaro Colom y el entonces ministro, Francisco Jiménez, peregrinaron al Congreso para pedir una ampliación del presupuesto, argumentando que Guatemala estaba postrada ante las mafias y necesitaba ese dinero para restaurar la paz y el orden que todos anhelamos ¿y ahora qué?”. Según Gándara no es necesario, pero la ciudadanía conoce las carencias de la PNC.

 

También la CICIG sigue despertando opiniones, después de un año y meses de funcionamiento todavía la señalan de inconstitucional, como es el caso de El Periódico, o que viola la soberanía nacional. Prensa Libre dice que “los columnistas y editoriales que manifiestan puntos de vista en contra de la CICIG no son el resultado de que a los autores ‘les dé la gana’ criticarla, sino simplemente a que ejercen el derecho humano de pensar distinto y por ello considerar inconveniente la presencia de esa institución en el país”. Aún con esas opiniones, el Presidente Colom solicitará la prórroga de 2 años más.

 

En el tema de la violencia convergen diversas opiniones, la atención sigue dirigiéndose al asesinato de pilotos, que hasta ahora no se sabe de donde provienen con precisión, pues se habla desde extorsiones hasta líos entre pilotos por pelear pasajes. También, no dejan de lado la aparición de cuerpos despedazados y el caso particular del profesor Jorge Emilio Winter en manos de algunos “adolescentes”, a quienes dedicaba su trabajo, con la esperanza en ellos para rescatarlos de ese hoyo oscuro de las maras. Este crimen, dice Javier Payeras, “es tan aberrante que asemeja un ritual. Asesinar en Guatemala está convirtiéndose en una suerte de ceremonia”. ¿Qué pasa?, se pregunta Payeras, “sin lugar a dudas vamos de vuelta hacia los orígenes mismos de la barbarie. Las miles de víctimas contabilizadas en lo que va del año, son la representación misma del sadismo más barroco. Son representaciones del dolor. Sin duda hemos alcanzado el vacío absoluto: nuestro particular culto a la crueldad. Nuestra persistente devoción al dolor”.

 

Siglo Veintiuno dice que “la saña con la que han sido tratadas las víctimas nos retrata como una sociedad que va en picada en cuento a sus valores morales. Y en todo esto los sobrevivientes, las familias de los asesinados, pagan las consecuencias con afecciones mentales y emocionales. Los expertos en psiquiatría y en psicología advierten sobre la necesidad de adelantarse, con programas serios, a prevenir un deterioro mayor en la salud mental y emocional de los ciudadanos, especialmente entre aquellos que le sobreviven a los muertos”.