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Balance anual 2004
 
 


Balance 2004

1. Introducción
2. La lucha política
3. Los avatares de la política fiscal y la economía
4. Las negociaciones comerciales
5. La inseguridad
6. Las limitaciones del gobierno de GANA

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Es necesario señalar que por primera vez, desde la Revolución de Octubre de 1944, desde el Gobierno se cuestionó al poder económico tradicional y, aunque limitadamente, se le obligó a cumplir con obligaciones tributarias que históricamente se ha negado a cumplir. Lo lamentable fue que el enfrentamiento, se produjo en aras del beneficio de una clase económica emergente, con un poder económico de dudoso origen, que durante el gobierno del FRG, se benefició grandemente y contribuyó al desfalco del Estado.

La característica fundamental del anterior período, fue la lucha por el control del Estado, entre el poder económico tradicional y el emergente. El resultado de este enfrentamiento no se tradujo en beneficio para la población.

La falta de coherencia entre el discurso populista del Gobierno de FRG-Portillo y los constantes enfrentamientos contra los sectores de poder, propiciaron una derrota anticipada del candidato presidencial del FRG, Efraín Ríos Montt.

De esta manera las elecciones fueron tomando otro matiz y la disputa quedó entre el actual presidente Óscar Berger, candidato de la Gran Alianza Nacional, GANA, y Álvaro Colom de la Unidad Nacional de la Esperanza, UNE. La contienda se polarizó y el sector empresarial que apoyaba a Berger, insistió en señalar las semejanzas entre el discurso de Colom y Portillo, con lo cual logró algún nivel de incidencia en la población que se tradujo en apoyo a Óscar Berger, haciéndolo triunfar en la segunda vuelta. Eso nos permite afirmar que a pesar de la aceptación de Berger, se votó en contra del FRG y no a favor de la GANA, que en el escenario político tan polarizado por unos y otros, representa aunque con notables matices, a la vieja oligarquía explotadora, excluyente y racista.

El proyecto de la GANA, fue construido de prisa, sobre la base de privilegiar la creación de un generalizado y único (lo que no fue logrado), frente común en contra de Ríos Montt y el FRG. Todos los candidatos con posibilidades y los partidos que los respaldaban, fueron presionados por el gran poder económico para integrar GANA, la presión fue efectiva con la mayoría de ellos, excepción hecha de Álvaro Colom.

Debido a estas presiones, GANA tiene como principal debilidad, la ausencia de un proyecto político, la dispersión de sus integrantes, el que se expresen intereses particulares de manera exacerbada y el desapego de la mayoría de sus miembros a un plan de Gobierno bastante bien elaborado, pero que resulta ajeno a sus propios miembros, pero también a la capacidad y posibilidades del Estado.

GANA responde a iniciales intereses políticos comunes de fracciones del empresariado guatemalteco: que se reduce a ganar las elecciones; y ¿después? ya veremos. Es evidente la debilidad institucional de GANA (lo que es válido para la gran mayoría de expresiones políticas), y su falta de arraigo, incluso en sectores importantes del poder económico, esto se comprueba si se analiza su composición político partidista. El Movimiento Reformador, MR, liderado por Jorge Briz, quien en repetidas ocasiones ha sido Presidente de la Cámara de Comercio de Guatemala, representa a un numeroso grupo de empresarios, aunque marginales en cuanto a poder económico se refiere.

El Partido Solidaridad Nacional, PSN, de Ricardo Castillo Sinibaldi, poco representativo aunque sea miembro de una de las familias tradicionales de la oligarquía guatemalteca; el Partido Patriota PP, encabezado por el General Otto Pérez Molina, financiado por la familia Bosch-Gutiérrez, y con los ex paramilitares de las Patrullas de Autodefensa Civil, como base partidaria más importante. Que no duró ni los primeros seis meses en la Alianza.

Por último el grupo M-17, la principal fuerza política, aunque no es partido, está compuesto por grupos de empresarios de distinto tipo, el círculo de amigos más cercanos del Presidente Berger, financistas y disidentes, todos, del Partido de Avanzada Nacional, PAN, entre los que se incluye a varios ex funcionarios del gobierno de Álvaro Arzú.

Destaca la capacidad del Presidente Berger y Vicepresidente Stein, de lograr incorporar a su Gobierno a personalidades como la Dra. Rigoberta Menchú que funge como Embajadora de Buena Voluntad de los Acuerdos de Paz; Frank Larue, Comisionado Presidencial para los Derechos Humanos; Héctor Centeno, Comisionado Presidencial para la Ciencia y Tecnología y Edmundo Urrutia, entre varios importantes personajes.

No obstante, el Gobierno de Óscar Berger, es en suma y de manera genérica, la expresión del empresariado guatemalteco, por lo que su conformación carece de experiencia política lo que se ha evidenciado en estos primeros doce meses al frente del Gobierno.

Es importante destacar que, dentro de la dinámica de transición de un gobierno a otro, los primeros meses son de exploración reacomodo, durante los que se goza de una “luna de miel” con la opinión pública. Esto se hizo especialmente evidente en el caso del Presidente Óscar Berger dado que su partido heredó un gobierno desprestigiado debido a los altos índices de corrupción y a la permanente conflictividad que se dio entre las autoridades anteriores y los grupos de poder y la sociedad civil en su conjunto y, durante los primeros meses de gobierno. Esto le permitió gozar de cierto optimismo hacia el futuro.

Sin embargo, no se pudo disimular la improvisación y la falta de un plan de gobierno realista y con identificación clara del monto y origen de los recursos que necesitaría para implementarse, que permitiera desarrollar políticas para hacer frente, tanto a las problemáticas que demandan soluciones inmediatas como a las históricas estructurales del país, que finalmente, son las que hacen de Guatemala un país pobre, con bajos niveles de educación, con enormes debilidades, como desigualdades sociales, económicas, culturales y con un frágil sistema político que no termina de transitar el camino hacia esa democracia liberal promovida arduamente por los organismos internacionales.

El discurso oficial ha estado en buena parte del primer año, impregnado de críticas al gobierno anterior; hubo persecución y captura de algunos ex funcionarios acusados de cometer actos de corrupción durante su gestión, causantes de las deterioradas condiciones económicas y administrativas en la que se encontraban las entidades del Estado. Todo esto, con el fin de darle una nueva imagen a la función pública y agenciarse de legitimidad ante una creciente crítica por la composición mayoritariamente empresarial que domina las esferas de poder político.

Al mismo tiempo inició una persecución contra los líderes de los partidos opositores por supuestos financiamientos ilícitos para sus campañas electorales, ligándolos al antiguo titular de la Superintendencia de Acción Tributaria SAT, Marco Tulio Abadío, y al ex Contralor General, Óscar Dubón Palma, ambos recluidos en el Centro Preventivo de la Zona 18, por señalamientos de corrupción y enriquecimiento ilícito.

La lucha política

De esa forma se buscaba debilitar, desde el inicio, toda oposición. El escándalo del uso ‘irregular’ de fondos arrastró con el Partido de Avanzada Nacional, PAN y al líder de la Unidad Nacional de la Esperanza. El caso lo utilizó el oficialismo como distractor para encubrir la falta de conocimiento del aparato del Estado de la mayoría de sus cuadros y las limitaciones que expusieron al pasar de puestos de gerencia en empresas a dirigir el Gobierno y la administración pública. Destaca, como es usual, las carencias programáticas, falta de plan realista y aplicable de gobierno, que anticipara el desarrollo de políticas de solución integral a la problemática del país a corto, mediano y largo plazo.

Por otro lado, la debilidad y fragmentación de los grupos políticos que integraron la GANA, se evidenció prematuramente, dándose la primera crisis interna al momento de la repartición de puestos para el Gabinete de Gobierno, ya que los menos favorecidos fueron los partidos: Patriota, PP, Solidaridad Nacional, PSN y Movimiento Reformador, MR, mientras que el grupo M-17, sin registro partidario pero la mayor fuerza política afín al mandatario, fue el que asumió la mayoría de cargos.

Esta crisis se agudizó, provocó enfrentamientos y casi de manera inmediata la desarticulación de la GANA en los primeros meses de gobierno, evidenciada con la salida del PP por no estar de acuerdo, tanto con la cuota de poder que le designaron dentro del aparato estatal, como con la forma en que se manejaron las negociaciones con el FRG para la aprobación del paquete tributario. ¿Excusas?, no puede dudarse. El secretario del PP, tiene sus propias aspiraciones presidenciales (como las tiene el Canciller, Jorge Briz, de MR y Ricardo Castillo del PSN), éstas colisionan con los mismos intereses de Eduardo González, actual Secretario Ejecutivo de la Presidencia, y precandidato de uno de los segmentos empresariales del país.

Luego de que se rompiera el pacto de gobernabilidad, que realmente no pasó de ser un acuerdo político para distribuirse cuotas de poder en el Congreso, que GANA mantenía con UNE y Partido de Avanzada Nacional, PAN, respaldando su política de negociación en la necesidad de acuerdos, no importa mucho con quién, ni la forma, la GANA llegó a pactar con el ex golpista, líder del FRG Efraín Ríos Montt, circunstancia que dificultó el proceso de transición, tanto en lo económico como en lo político y administrativo.

Lo anterior porque, aunque es cierto que en el juego político de la democracia es válido negociar entre partidos de distintas posiciones, para nadie es un secreto el rechazo generalizado que representa en la historia, lejana y reciente de Guatemala, el General acusado de genocidio, así como las condiciones de despojo en que el Estado quedó. Pero tal vez el elemento que generó más rechazo a la acción del Presidente Berger de negociar con Ríos Montt, es que lo haya hecho casi en secreto y que él haya acudido a la residencia del ex dictador.

Los avatares de la política fiscal y la economía

La intención de impulsar una limitada reforma tributaria que, no se animaba a afectar a la clase económicamente poderosa, porque la reinstalación de un impuesto a las empresas era de un peso tan ligero que no tenía mayor importancia; pero la reforma sí presentaba componentes novedosos para aumentar los mecanismos cruzados de control destinados a limitar la enorme evasión del Impuesto al Valor Agregado (cercana al 50%). En el paquete se cometía la torpeza política de afectar las prestaciones de los trabajadores, lo cual además de ilegal es absolutamente impopular; y fue la excusa para que los sectores populares, aunque sea de manera inconsciente, hicieran el trabajo de calle y de protesta que resultó a favor del gran poder económico, al que de manera general e imprecisa se identifica con el CACIF, para debilitar la iniciativa.

Las primeras movilizaciones de parte de las organizaciones populares sirvieron para medir fuerzas con los nuevos gobernantes, lograron frenar en primera instancia la Implementación pura e inmediata de las medidas fiscales, comprometiendo a las autoridades a revisar las medidas que más perjudicaban a la población de escasos recursos. Lograron frenar de manera parcial la puesta en marcha del paquetazo fiscal; tambien se acordó la pronta implementación del plan de atención social, y el compromiso de frenar los desalojos violentos.

Lo que dejó muy claro este corto período de tensiones por el tema fiscal, es que el poder económico seguía estando reacio a pagar los impuestos que le corresponden y así contribuir al financiamiento del desarrollo del país. Muchos pensaban que siendo éste un gobierno pro empresarial, su actitud sería diferente, de mayor apoyo. Pero el tiempo demostró que esto no es así.

Por su parte, las organizaciones sociales se comprometieron a no realizar más protestas en un plazo de 90 días, situación que llegó a su fin el 20 de julio cuando miembros de la Plataforma Agraria tomaron las instalaciones del Ministerio de Agricultura, exigiendo la puesta en marcha del Plan de Atención Social derivado de la crisis del café, condonación de deudas, crédito para arrendamiento de tierras y la destitución del ministro de agricultura.

Estas protestas a su vez aglutinaron una serie de demandas de distintos grupos, dentro de los que se encontraba el sector campesino que, en los primeros días de la gestión de Berger, realizó una multitudinaria concentración frente al Palacio Nacional, entregando al Presidente un pliego petitorio en el cual, en términos generales, se solicitaba al gobierno definir una política agraria, poner en marcha el plan de atención social y frenar los desalojos violentos que se iniciaron inmediatamente con el retorno de la clase económica tradicional al gobierno, al control del Estado hecho que contrasta con la política del gobierno anterior en la materia, ya que en los últimos dos años se dieron únicamente 5 desalojos, mientras que en los primeros 4 meses del gobierno de Óscar Berger, se utilizaron recursos estatales para ejecutar 20 desalojos.

Por otro lado el tema económico se centró en la intención de impulsar dicho paquete tributario, planteado por el Ejecutivo como la salida a la crisis financiera del Estado, a raíz del grave déficit fiscal heredado, ya que el Congreso anterior, dominado por el FRG, no aprobó la entrada en vigencia del Presupuesto 2004; obligando a que se trabajara con el presupuesto del año anterior, como legalmente se plantea en la Constitución. A esto se suma el desfalco al Estado, por los actos de corrupción en los que se estima que más de Q10 mil millones fueron extraídos de las diferentes dependencia y ministerios, según estimaciones del propio empresariado aglutinado en el CACIF.

Es evidente que el Estado ha encontrado dificultades para enfrentar las necesidades de inversión y las políticas sociales. El ligero pero seguro repunte de la recaudación tributaria en el 2004 fue un importante alivio. Otro de los éxitos presentados por el Presidente Berger en su primer informe al Congreso, se refiere al déficit fiscal del 1%, importante porque se supera una situación que podría haber traído inestabilidad macroeconómica, pero discutible en términos de la cantidad de obra física y social que no se realizó. Aquí es necesario destacar que la estabilidad macroeconómica no puede ser un fin en sí mismo; está claro que los indicadores de estabilidad e incluso relativo crecimiento no se han traducido en mejoras para el nivel de vida de la población.

En ese mismo sentido, aunque algunos indicadores hablan de la relativa reducción de la pobreza, indudablemente influenciada por el aumento exponencial de las remesas que llegan de Estados Unidos, (US$ 2.550,6 millones) a contramano también puede hablarse del aumento de la desigualdad y de mayor concentración de la riqueza. Guatemala, es después de Brasil, el país con más desigualdad de América Latina.

En ese marco de dificultades resulta contradictorio que los grupos económicos que contribuyeron para el triunfo de la GANA, se desentiendan de la necesidad de invertir en el país. No se percibe una actitud de apoyo al Presidente Berger, de parte de quienes más posibilidades tienen para hacerlo.

En algunos casos, resulta comprensible si observamos que algunos de los más poderosos han no son precisamente quienes apoyaron más decididamente a Berger, ya que están financiando otras opciones políticas y lo han seguido haciendo. Éstos quienes tampoco forman parte del CACIF han colocado su inversión en grandes negocios del extranjero, un ejemplo claro es la cadena de restaurantes Pollo Campero.

Las negociaciones comerciales

El Tratado de Libre Comercio TLC, fue otro factor de importancia en el año pasado. La culminación de las rondas de negociación evidenció, una vez más, la desarticulación del área en el tema. Eso sumado a la desigualdad de las negociaciones con el gigante del norte, convierte a estos tratados en cartas abiertas para que los productos y productores estadounidenses se adueñen del mercado interno y no sólo releguen a los pequeños y grandes productores del país, sino impongan sus reglas, ya que de muy poco sirven las rondas de “negociación” puesto que se imponen los criterios del mas fuerte.

Es bien sabido que Estados Unidos EEUU, se opone a los subsidios y a la protección de los productos nacionales, aunque por largos años, ha subsidiado a sus productores (primordialmente a sus agricultores), este recurso es utilizado para mantener artificialmente bajos los productos agrícolas que utilizan las grandes transnacionales de la alimentación, que son las verdaderas beneficiadas de los subsidios. Esto hace que en lugar de un tratado de libre comercio, este sea un tardado de libre acceso a las economías pequeñas por parte de la potencia mundial y sus productos, es decir, un tratado entre desiguales.

Lo lamentable de esto es que, una vez más, la imposición de modelos económicos que privilegian intereses extraños nos deja relegados, en última instancia, a ser consumidores y productores especializados de algunos productos necesarios para las grandes transnacionales. Lo cierto es que el papel de este nuevo gobierno debió estar enfocado a buscar el equilibrio en las negociaciones, ya que esta vez no sólo afectó a los sectores más pobres del país, sino también a sectores comerciales y productores, como los ganaderos, que se ven afectados con la puesta en marcha del tratado.

Un factor que podría resultar favorable, al final, podrían ser las dificultades del gobierno norteamericano para que el tratado con América Central sea aprobado en su Congreso, por los temores que despierta acerca de la pérdida de empleos en EEUU, ya que una de las mayores ventajas para las transnacionales, es el empleo tan barato que pueden contratar en nuestros países, hacia donde trasladan algunas fábricas buscando pagar sueldos de miseria.

En términos laborales, el tratado comercial entrará en vigencia sin que exista protección a los trabajadores guatemaltecos ni respeto a sus derechos, tal y como ha sucedido durante años con las maquilas.

Respecto de la política ambiental, no se percibe la voluntad política de las autoridades para hacer respetar los tratados internacionales y las leyes nacionales en la materia. Muestra de lo que sucederá es la explotación de la minería de metales a cielo abierto en los departamentos de San Marcos y Huehuetenango, la construcción de hidroeléctricas en distintas partes del país, sin que se tome en cuenta los daños irreversibles a la naturaleza y los pocos dividendos que aportan a la nación.

Abundantes han sido los comentarios, estudios y sugerencias, incluso personales que se le han hecho al presidente sobre lo dañino y poco rentable que resulta para la población y para el Estado la explotación minera a cielo abierto, pero él ha demostrado poca preocupación acerca del tema. No obstante, le ha acarreado serios enfrentamientos con el sector religioso.

La inseguridad

El tema de seguridad es el que más ha llamado la atención de la opinión pública ya que, si bien es cierto que el gobierno a través del ex titular de la cartera de Gobernación, Arturo Soto, planteó que en términos reales la violencia había descendido, los datos publicados diariamente en los medios de comunicación siguen siendo elevados y con características de mayor degradación. A pesar de que en el Ministerio de Gobernación se dio el relevó de sus autoridades, en este sentido debe decirse que la naturaleza de la problemática de la inseguridad no es algo que pueda resolverse con planes parciales o improvisaciones.

Sentar las bases de la solución de la inseguridad, demanda un proceso de mediano y largo plazo, que incluye la reforma del sector seguridad, para lo cual los Acuerdos de paz establecen tres entes institucionales que puedan trabajar en conjunto para resguardar la seguridad interna, a saber: un Departamento de inteligencia civil, en el Ministerio de Gobernación; un Consejo Asesor de Seguridad, y la adecuada reconversión de la inteligencia militar. Hasta ahora, se ha bloqueado permanentemente el establecimiento de la inteligencia civil. Mientras el CAS, fue instalado hace ocho meses y, en el tema de inteligencia, además de la militar, se sabe que hay esfuerzos privados por hacer inteligencia, lo que es grave ya que se subordinaría a intereses sectoriales.

Para desarrollar interlocución entre la sociedad y el Estado, así como promover la operativización del Paradigma de la Seguridad Democrática, el instrumento más idóneo es el Consejo Asesor de Seguridad, con el apoyo de las organizaciones sociales; hasta concluir con la creación de un sistema nacional de seguridad.

Actualmente, lo preocupante del caso es que miembros de aparatos de seguridad no solo delinquen, sino que el crimen organizado también se han infiltrado a todas las esferas del sistema de justicia (PNC y sistema de justicia) eslabones primordiales en la cadena de justicia, que han sido corrompidos lo que imposibilita, que se de una pronta y justa.

Por todo eso se veía como prioridad para los grupos de derechos humanos la aprobación de la Comisión de Investigación de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad CICIACS, por parte de la Corte de Constitucionalidad, lo que fue apoyado el actual gobierno, sin embargo, en un proceso que deja muchas dudas, por la forma en que fueron analizadas la consultas que el Ejecutivo realizó, por parte de un magistrado de la CC que tres días antes de presentar su informe aún no tenia nada sobre el tema, por lo que lo envió a sus asesores, para que éstos analizaran la pertinencia o no de la puesta en marcha de la Comisión.

Finalmente la CICIACS fue declarada inconstitucional, para ello se emitieron múltiples opiniones y análisis legalistas, incluyendo desgarradas de vestiduras que invocando el patriotismo y espíritu nacional ¿cuál?, se pronunciaron en contra de la intromisión extranjera en nuestro sistema legal. Queda como una tarea pendiente la creación de un sistema similar en capacidades a la CICIACS, sin el cual será imposible desmontar los aparatos clandestinos.

La delincuencia común significa un problema mayúsculo para el gobierno, ésta no es la única forma ni la más fuerte que tiene que combatir, ya que el crimen organizado en la mayoría de casos se aprovecha de la delincuencia común, para operar y se beneficia del control que tiene en los cuerpos de seguridad del Estado para delinquir libremente con lo que la CICIACS, podría significar un freno y combate a las diversas formas de operación que tiene el crimen organizado. Sin embargo, el dictamen de la CC frena todo tipo de esperanzas por investigar y combatir al crimen organizado, por esta vía.

El tema del Ejército, resultó ser una sorpresa durante los primeros meses de gobierno. El presidente inició la reducción de las tropas castrenses, esta reducción, aunque no signifique, lo plasmado dentro de los Acuerdos de Paz, en los que se plantea la Reconversión de la Institución Armada en todo los ámbitos, ideológicos, educación, funciones, etcétera, es muy importante.

En términos históricos, la medida aunque no signifique todo lo esperado, constituye un primer paso, importante resaltamos, para reducir el poder del Ejército. Se habla también de la modernización de la institución, sin embargo ésta debe ser emprendida, desde la propuesta de los acuerdos de paz por lo que la reducción debe ir acompañada de medidas en relación a la función del Ejército en una sociedad democrática, dejando la seguridad interna a las instituciones civiles.
Por todo ello, debe insistirse que en el marco de los acuerdos de paz, en temas de seguridad o combate al narcotráfico, las tareas deben de ser asumidas por el Ministerio de Gobernación, y no como sucede, en el que el mismo gobierno Estadounidense, solicita la intervención del ejercito de Guatemala, para combatir al narcotráfico llegando incluso a enviar tropas del Ejercito norteamericano a nuestro país, en tanto que, en el territorio de EEUU, no es el ejército el que se encarga del combate al trafico de drogas, sino una agencia bajo control civil, la DEA.

Las limitaciones del gobierno de GANA

Derrotar al FRG se convirtió en el objetivo central de una gran mayoría de la ciudadanía, las formas en que este interés se expresó son diversas. Desde la participación ciudadana, con un inédito incremento de la participación en las elecciones pasadas, incorporando importantes acciones de reflexión para emitir el voto; esto puede ser fácilmente comprobado con el resultado de las diputaciones. La gente trató de que no hubiera una hegemonía decisiva (aplanadora, en el lenguaje coloquial), se produjo un voto dividido que trató de construir un Congreso plural.

La forma en que esto se expresó desde los diversos estratos del poder económico, fue en la construcción de una plataforma única, con suficiente fortaleza para derrotar al caudillo de la Tierra Arrasada. Para ello se desarrollaron presiones de todo tipo y en distintos niveles, especialmente las billeteras se cerraron para la mayoría y se concentraron en el ungido: GANA; el único que no las aceptó fue Álvaro Colom, quien vislumbró la posibilidad del éxito, aún sin el apoyo del poder oligárquico. Para ello no tuvo muchos escrúpulos para obtener el financiamiento que una campaña dominada por el mercado necesita, el resultado es conocido, Colom está debilitado y lo estará más cuando se recrudezcan los ataque, en la medida que la campaña nueva lo requiera.

Con el triunfo del proyecto empresarial y la puesta en marcha del “gobierno de los empresarios” como casi generalizadamente fue identificado el actual, parecía que entrábamos en una nueva etapa de consolidación democrática, en distintos niveles. Especialmente muchos pensaron que el desastre eferregista y las evidentes muestras de lo que podía pasar con un gobierno en manos de irresponsables o maliciosas.

Los más optimistas incluso pensaron que el gran poder económico comprendería la necesidad de avanzar en la modernización de la estructura política y que se plantearía desarrollar nuevas formas de relacionarse con el poder político, abriendo la posibilidad de gestiones de gobierno más autónomas. Pero especialmente que, en función de convertir en exitoso el gobierno que sustituía al de los “malos”, asumiría una posición diferente frente a las necesidades de financiar el desarrollo.

Pero luego de los primeros doce meses de gobierno pro empresarial, es evidente que el círculo vicioso se repite. No se pasa del apoyo declarativo, expresado en privado o en campos pagados, pero, en la concreta, ni hay inversión productiva, ni su actitud frente a los impuestos ha cambiado, simplemente no quieren pagar lo que les corresponde.

Entonces uno se pregunta, ¿qué será necesario que pase en Guatemala para que el poder económico cambie de actitud?, para que comprendan la necesidad de la modernización y promover la redistribución del ingreso. ¿De qué otra manera se puede promover el desarrollo en estas democracias occidentales?

El gobierno ha tratado de dar pasos trascendentales en búsqueda de la consolidación de un proyecto propio. Lo trascendente del programa “Vamos Guatemala”, es que se presentan tres pilares fundamentales, que pretenden abarcar por primera vez a casi la totalidad de la población, esto no significa que, en lo substancial, los que gobiernan estén abandonando su posición ideológica basada en el libre mercado, ya que lo que se busca es la inversión privada mediante el manejo de concesiones, pero sí que se expresan, aunque sea tímidamente o con las limitaciones que les permite un margen estrecho de maniobra, un interés que parece genuino por implementar mecanismos de compensación social.

Lo que resulta evidente es el enorme fracaso de la comunicación oficial, pareciera que cuando debía proponer calló y cuando debería conciliar propuso primero y luego confrontó. Efectivamente la caída de la aceptación del gobierno es fuerte y se profundiza en la medida que el presidente se enfrenta a todo aquel que no le da la razón, y se expone todos los días y a todas horas al desgaste de dar declaraciones, sobre todos los temas y sobre todas las acciones; por supuesto sin muchas posibilidades de acertar.

Guatemala, enero 2005

El Balance Anual es una producción de Incidencia Democrática, I.DEM
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