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P O L Í T I C A I N
T E R N A C I O N A L
Los ojos del mundo viraron de nuevo hacia
Estados Unidos. En la Casa Blanca no hubo mudanza, sigue
como inquilino George Walker Bush, y eso no fue lo novedoso.
Su toma de posesión para un segundo mandato fue un
asunto protocolario con gran parafernalia, con espectaculares
medidas de seguridad y altísimo costo en dinero;
pero la expectativa realmente se situó en qué
pasará de ahora en adelante.
Por lo pronto varios de los miembros de
su gabinete fueron renunciando, y también se hizo
evidente que se estaba produciendo una reconfiguración
del gabinete, observándose una tendencia hacia que
prevalezcan los elementos más duros en materia política
y de seguridad. La expresión más fuerte de
esto, pero no la única, ha sido el nombramiento de
la ex Consejera Nacional de Seguridad, Condoleeza Rice,
como nueva Secretaria de Estado, al que débil e inútilmente
se trataron de oponer los demócratas encabezados
por el derrotado John Kerry, y completado con la creación
de de una nueva instancia: la Dirección Nacional
de Inteligencia, que tiene como misión controlar
el trabajo, operaciones y presupuesto de 15 agencias de
inteligencia.
El principal esfuerzo de la política
exterior norteamericana fue lograr una fuerte participación
en el proceso electoral en Iraq el último día
de enero, ya que resultaba de vital importancia para promover
la imagen que están auténticamente interesados
en fortalecer el proceso interno ¿democrático?
y trasladar el control de la situación, en algún
momento no determinado a autoridades locales.
Este proceso electoral polarizó
todavía más y fue fuente de mayor violencia,
ya que los diferentes grupos que están en contra
de la ocupación de las fuerzas extranjeras llamadas
de “la Coalición”, en el que las fuerzas
norteamericanas son la mayoría y son apoyadas con
presencia de tropas por Gran Bretaña e Italia y otros
países con contingentes menores, entre ellos El Salvador.
Los atentados terroristas, que ya habían
mantenido en vilo y han producido enormes bajas a las fuerzas
estadunidenses y fuerzas locales de seguridad, se incrementaron
de manera notable; en un claro intento de reducir al mínimo
la participación. 50 muertos hubo en distintos atentados
el mismo día de los comicios. Previo a las elecciones,
se incrementaron los ataques de la resistencia, se produjo
el cierre de las fronteras, y se decretó el estado
de sitio. Las elecciones fueron organizadas en la clandestinidad.
Luego de las elecciones la calma parecía reinar en
las calles de diversas ciudades, pero dos días después,
la cadena Al Yazira difundió un video que a rebeldes
preparando un misil que luego impacta un Hércules
C-130 británico derribado, lo que Tony Blair trató
de ocultar a la opinión pública de su país.
Mientras la violencia no se detenía,
el Primer Ministro Iyad Alaui está en contacto con
varios grupos políticos para formar un nuevo gobierno.
Por su puesto no comenzó por el grupo que todos dan
como ganador, los chiíes confesionales, sino que
empezó hablando con los partidos suníes que
participaron en las elecciones y los que las boicotearon.
En el ambiente está presente el temor de un nuevo
Irán.
Según diversos medios de prensa
internacionales, Se trató de la emisión de
un voto a ciegas de electores que no pudieron enterarse,
hasta que llegaron a las casillas, a qué representantes
estaban eligiendo; fue un ejercicio que dejó fuera
a grandísimos sectores, entre ellos, los que no se
atrevieron a ir a las urnas por temor a la violencia derivada
de la guerra en curso o a venganzas posteriores; los que
rechaza con armas la ocupación extranjera, y los
miles que se negaron a inscribirse, o a votar, porque tienen
la percepción atinada de que éste sólo
habría de servir para convalidar la farsa. Por todo
esto, el parlamento constituyente que va a surgir de estos
comicios será señalado de ilegítimo,
y si esa fuera la intención, no podrá ser
factor de paz y estabilidad para Iraq.
Se habla que mucha gente en Iraq votó
por lo que llaman: Tahrir, que quiere decir independencia,
y que muchos pensaron era la opción de las elecciones;
no por la "democracia", que venden los medios
de prensa occidentales, sino por la libertad: para ser libres
de hablar, de votar; para librarse de los invasores.
Finalmente las elecciones se produjeron
y las reacciones son diametralmente opuestas, dependiendo
de quién las valore: para los norteamericanos las
elecciones fueron un éxito rotundo, con altísimo
porcentaje en la participación de votantes y una
prueba clara del repudio del pueblo iraquí a los
terroristas. Pero para los rebeldes, las elecciones fueron
un enorme y falso montaje propagandístico, por medio
del cual se engañó a la población.
En el primer discurso de un nuevo periodo
el presidente de EU, subrayó en repetidas ocasiones
los esfuerzos por preservar la “libertad” de
los estadounidenses y de todos los habitantes de la tierra.
Una “libertad” que más allá de
la incertidumbre despierta preocupación. En la misma
lógica fue el discurso de Condolezza Rice, al tomar
posesión como Secretaria de Estado. Para sorpresa
de muchos el discurso buscó expresar atención
hacia América Latina. No dejó de mencionar
Venezuela, con un Hugo Chávez bastante fortalecida;
hacia Colombia, con su interminable guerra, el narcotráfico
y los paramilitares que no terminan de desmovilizarse como
amenaza. Habló también sobre Cuba, que se
ha beneficiado del paso atrás de la Unión
Europea, promovida por la nueva diplomacia española,
que significa renovar el respaldo comercial de Europa; y
buscando fortalecer sus lazos con América Latina.
Seguramente la principal preocupación
norteamericana son los bloques económicos y alineamientos
políticos hacia la izquierda en el cono sur. Especialmente
por las limitaciones que ha tenido la implementación
del Área de Libre Comercio para América Latina,
ALCA.
L A S U B R E G I Ó N C E N T R O A M E R I C A N A
Menor importancia para Bush, pero mayor
peso para el proyecto hegemónico que encabeza tiene
el TLC con Centro América y República Dominicana.
El Congreso de El Salvador lo aprobó con mucha prisa
antes de navidad; Honduras todavía no lo conoce;
en Costa Rica la resistencia a su ratificación, viene
de todos lados, incluyendo al Ejecutivo y se explica en
el alto riesgo que presenta para las empresas estatales,
grupos sociales y empresarios locales. Por su parte en panamá
Omar Torrijos no es precisamente miel sobre hojuelas para
el imperialismo, así que la situación puede
complicarse. Finalmente en Guatemala, han empezado todos
los movimientos para que previas consultas públicas,
y con el texto en el Congreso, se previsiblemente aprobado
con facilidad.
Los primeros cálculos indican que
cerca de 80 legisladores podrían votar a favor del
TLC. Nadie quiere quedar mal con el imperio. El obstáculo
primordial lo ponen, igual que en Costa Rica, sectores sociales
y empresarios que saldrán perjudicados. Y es que
el riesgo es muy elevado, aun tendiendo en Casa Presidencial
a un mandatario pro-empresarial, el clima de negocios sigue
desfavorable para la economía domestica.
L A S D I F I C U L
T A D E S D E L A G
A N A Y L A E C O N
O M Í A D E L P A Í
S
Hay que recordar que uno de los muchos
ofrecimientos y esperanzas con el nuevo gobierno en enero
de 2004 era la reactivación económica. Finalmente,
un año después, ésta permanece ausente.
Hay motivos, razones y también excusas. El aumento
en los precios del combustible, la falta de certeza, los
excesivos trámites burocráticos, la amenaza
de reformas fiscales y, principalmente el sensible deterioro
de la seguridad pública.
Este último factor no solo ha sido
elemento primordial para la escasa inversión sino
también para los factores sociales y políticos
¿o solamente será la excusa perfecta? Podría
ser la expresión de la inconformidad del gran poder
económico que esperaba las ventajas absolutas, el
desmantelamiento total del Estado y el paraíso fiscal,
no la promoción de una nueva reforma (ni siquiera
tímida) tributaria. Pero la creciente violencia y
criminalidad es reconocida como la debilidad más
evidente del gobierno de Óscar Berger. En su discurso
del primer año de gestión, ofrecido en el
Congreso de la República, reconoció que detrás
del clima de inseguridad “campea la fuerza de los
poderes fácticos, entre los cuales destaca con creces
el azote del narcotráfico”.
En ese mismo discurso, caracterizado por
la superficialidad con que abordó los temas importantes
del país, el mandatario aprovecho gran parte del
tiempo para responsabilizar al gobierno del FRG de los males
que aquejan al país. Berger, recordó a los
congresistas y cuerpo diplomático invitado, que encontró
un descalabro en las finanzas, falta de confianza hacia
las autoridades e instituciones, desmoralización
en las fuerzas de seguridad y en los empleados públicos,
en suma, dijo que “la actual administración
heredó una problemática política, económica
y social que dificultó su accionar durante el primer
año”. Existe una notable carga de verdad en
su aseveración, sin embargo, la ciudadanía
percibe que el actual gobierno pudo haber hecho más
de lo que realmente intentó, en sus primeros doce
meses.
Al menos así lo reflejan las encuestas
publicadas en los días previos a la presentación
de su primer informe al Congreso. Los reportes le dan una
aceptada calificación a Berger como persona, pero
los entrevistados son drásticos para calificarlo
como gobernante. Una de tantas encuestas presentadas indica
que el 28.4% de los entrevistados ve en el elevado costo
de vida su mayor problema y preocupación. Mientras
el 17.9% le preocupa el desempleo y el 22.9% identifica
a la pobreza como su principal problema. Factor positivo
es que el mandatario reconoce –al menos de palabra-
su fragilidad en seguridad, “en el tema seguridad
estamos muy débiles todavía”, admite
el presidente, pero ofrece una fuerte inversión económica
al área social en la que se incluye un presupuesto
de casi Q5 mil millones para educación; Q3 mil millones
para seguridad; más de Q2 mil millones para salud
y Q2.5 millones para la infraestructura.
En ningún rubro incluido en las
encuestas obtuvo la calificación de excelente, y
no es que la población sea muy exigente, sino que
se esperaba un mejor desempeño de un gobernante que
llegó con un importante respaldo de los electores,
cuenta con el apoyo (por lo menos aparente) de un buen sector
empresarial, comercial y exportador, que además mantuvo
el beneficio de la duda hasta medio año y que por
si fuera poco ha tenido un trato preferente en los medios
de comunicación.
Cada vez se afianza la creencia de que
a este gobierno le está ocurriendo lo mismo que a
los Acuerdos de Paz, si la población no percibe cambios
tangibles que solucionen sus necesidades primarias, la ilusión
y la esperanza se desvanecen, se diluyen en un laberinto
de problemas que improvisadamente se tratan de resolver.
Se empieza a sentir que el peso de la inseguridad, el desempleo
y la escalada de precios en la canasta básica están
acelerando la antipatía popular hacia la gestión
de Óscar Berger.
En la problemática, al menos en
el desempleo y la falta de inversión, tienen amplia
responsabilidad los empresarios locales. Éstos se
resisten a realizar inversión productiva en el país,
eso provoca una exceso de dinero en circulación o
el retiro del mismo por medio de las famosas Operaciones
de Mercado Abierto del BANGUAT, que tienen un altísimo
costo. Si no hay inversión, consecuentemente no hay
empleo ni ingresos al Estado. Naturalmente se entra a un
problema deficitario. Y es que los empresarios locales se
quejan de no tener condiciones favorables, pero eso para
ellos significa, gozar de exenciones tributarias, privilegios
aduanales, años de gracia e incluso, hay quienes
prefirieron sacar su dinero del país porque el gobierno
no aceptó una amnistía fiscal, en las reformas
del año pasado.
Ello tiene como consecuencia la generación
de contradicciones entre el gremio empresarial y por supuesto
con el grupo empresarial que apoyó a la Gran Alianza
Nacional, GANA, y a Berger. Su cercanía al sector
empresarial limitó la identificación plena
de la población hacia su equipo de gobierno, de manera
paulatina se fue corriendo el telón para dejar ver
que no todos los empresarios –ni quienes dicen serlo-
están de su lado. Ahora la etiqueta de un gobierno
empresarial ha pasado a ser –dicho con sutileza- un
gobierno ‘pro empresarial’, que carece del respaldo
de importantes grupos económicos, quienes apoyan
ahora a otros precandidatos presidenciales y financian el
trabajo político de bloques parlamentarios.
El signo más distintivo de las
disputas entre empresarios no es necesariamente el resquebrajamiento
del CACIF, pero sí constituye una señal alarmante
para el gremio, evidenciado en la salida de la Cámara
de Comercio. Desafortunadamente para el gobierno, algunos
de los empresarios cercanos a éste se han mostrado
como amantes de la represión y reacios al diálogo.
El ejemplo más notorio está al frente del
Ministerio de Gobernación, desde donde se giraron
las órdenes para reprimir las manifestaciones sociales
contra la explotación minera a cielo abierto y en
el desalojo en Nueva Linda, provocando los más graves
problemas al Presidente Berger.
El caso dramático se vivió
el martes 11 de enero. Unos 700 agentes de la PNC junto
a indeterminado número de soldados, armados con equipo
de combate, reprimieron a campesinos que bloquearon la ruta
Interamericana para evitar el paso de un gigantesco cilindro
para la explotación minera en San Marcos, de la empresa
Montana. La versión oficial indicó que los
pobladores de la aldea Los Encuentros, Sololá, armados
estaban obstruyendo la libre locomoción y violentando
el estado de derecho y que por ello se había actuado,
pero desde la comisaría de Sololá trascendió
que recibieron órdenes de reprimir con violencia,
si era necesario. Las autoridades reportaron 16 agentes
heridos y ordenes de captura contra los organizadores de
la protesta, pero omitieron reconocer el fallecimiento de
un campesino, no obstante la agencia AP divulgó la
muerte a balazos del vecino de Sololá.
El episodio de Sololá había
sido advertido semanas atrás por el Secretario de
Análisis Estratégico, Edmundo Urrutia, al
Presidente Berger (eso fue filtrado al Arzobispo Quezada
quien lo dio a conocer a la prensa), no obstante éste
omitió darle importancia y los resultados políticos
para el mismo mandatario fueron nefastos, pues a raíz
de ese enfrentamiento se inició otro, solo que verbal
y no entre policías y campesinos, sino entre el jefe
del Ejecutivo y el máximo jerarca de la iglesia católica,
el Cardenal Rodolfo Quezada Toruño, y el obispo de
San Marcos Álvaro Ramazzini, a quien Berger señaló
de haber incitado a la violencia a los grupos sociales que
se oponen a la minería a cielo abierto.
El enfrentamiento se solventó con
la intervención, prudente y oportuna del vicemandatario,
y del Comisionado Presidencial de los Derechos Humanos,
Frank La Rue, quienes no solo entablaron un proceso de diálogo
sino que consiguieron acercar directamente a los grupos.
La Rue, acompañó a Ramazzini en una protesta
contra la minería en San Marco, y el Vicepresidente
Stein habló en Sololá con los líderes
comunitarios, alcaldes y alcaldes indígenas para
romper el tenso clima que se tenía, en respuesta
los pobladores consiguieron la promesa por escrito que el
gobierno no dará más concesiones mineras.
La lectura de estos hechos puede dar como
resultado un posible panorama agrio para el futuro cercano.
En primer lugar se evidenció una vez más,
la debilidad que tiene el mandatario: hablar más
de lo que es correctamente político, en temas y asuntos
que no necesariamente requieren su primaria atención
o en los cuales no tiene suficiente conocimiento.
Probablemente los consejeros del Presidente,
mantienen la idea de seguir destapando actos de corrupción
del gobierno anterior para entretener a la opinión
pública. En los días de enero se destapó
un escándalo con la empresa de telefonía COMCEL,
dos ejecutivos de Comunicaciones Celulares, COMCEL, declararon
ante la Fiscalía contra la Corrupción sobre
los US$3.4 millones que la empresa dio al ex Secretario
privado de la presidencia, Julio Girón, “fueron
US$2.5 millones los que el presidente de la empresa aceptó
dar como compromiso de campaña”. El dinero,
dicen los directivos del FRG, nunca llegaron a las finanzas
del partido. Los dólares al parecer fueron a parar
a una cuenta privada en Panamá. COMCEL, habría
recibido a cambio del dinero beneficios y privilegios empresariales.
Los directivos de Millicom-Comcel niegan tal extremo sin
embargo, en 1999 a COMCEL se le redujo de Q42 millones,
a Q1 millón el pago anual al Estado por el uso de
la banda “B” de telefonía móvil.
El continuar destapando los casos de presunta
corrupción ha satisfecho el morbo mediático
y llenado algún interés ciudadano, no obstante,
el gobierno debe cambiar de postura y, además de
seguir descubriendo nuevos escándalos debe mostrar
más contundencia en sus acusaciones y llevar a prisión
a quienes resultan responsables, todo ello en procesos judiciales
transparentes que provoquen confianza en la ciudadanía.
Factor elemental para conseguir confianza es la recuperación
del dinero robado. Estimaciones del sector empresarial indican
que durante los cuatro años que gobernó el
partido del general Ríos Montt se desfalcaron al
Estado alrededor de Q10 mil millones.
Ante semejante acusación, el FRG
ha tomado el camino más sencillo. Su dirigencia ha
dicho que quienes realmente hicieron gobierno fueron familiares
y amigos cercanos de Alfonso Portillo donde existió
una pequeña participación de eferregistas.
Queda absolutamente claro que luego de un año, la
tarea del FRG es limpiar su imagen y para ello se hace imprescindible
tomar distancia del anterior mandatario y que sea éste
junto a sus amigos los que rindan cuentas ante la justicia.
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Finalmente entre acusaciones y amenazas
fue relevada la Junta Directiva del Congreso de la República.
El relevo causó la irremediable profundización
de la división en la Unidad Nacional de la Esperanza,
UNE, con la salida de Rolando Morales, Presidente saliente
y Ottoniel Fernándel ex incondicional de Álvaro
Colom y otros más.
El acuerdo para concretar la nueva Junta
Directiva tiene entre los elementos más novedosos,
el relevo en la bancada de la GANA, por la vía de
la salida temporal del Congreso de Ricardo Saravia, su anterior
jefe de bloque, por medio de un puesto en el Ejecutivo,
la presidencia para esta misma bancada y la maniobra táctica
de la relativa reconciliación de GANA y patriotas,
que de partido aislado y sin ningún espacio, como
algunos creían, pasó a una vicepresidencia,
otro espacio en la junta y mantener su posición en
la presidencia de la Comisión de Gobernación.
Pero seguramente el elemento más
novedoso lo constituye el regreso a la primera fila de la
bancada con más oficio, consistencia y estrategia
en el seno del Legislativo, por supuesto nos referimos a
la del Frente Republicano Guatemalteco, FRG, liderado por
el acusado de genocidio Efraín Ríos Montt,
quien ha demostrado lo voluble que es la política
y lo relativo de las derrotas eleccionarias.
Efectivamente, de apestado y unánimemente
rechazado, el FRG pasó a ser el elemento bisagra
en el Congreso, sin el cual nada se mueve ni avanza, el
que tiene que ser tomado en cuenta para todo lo que quiera
aprobarse; todo esto producto de las graves limitaciones
políticas de la bancada de GANA y de la incapacidad
de la (fragmentada) oposición para posicionarse adecuadamente.
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