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I N T R O D U
C C I Ó N
A cada inicio de periodo presidencial,
la confianza en el sistema democrático parece renovarse,
aunque más bien se abren grandes expectativas sobre
un cambio que vendrá y que nunca parece llegar, especialmente
para mejorar el nivel de vida de los más pobres.
En todo caso esas expectativas permiten una oxigenación
sana – en el caso que el previo proceso electoral
haya sido participativo y transparente- que da al nuevo
gobierno respaldo y legitimidad ante los gobernados. Tanto
el respaldo como la legitimad, lamentablemente se van desgastando
en la medida que las autoridades adoptan medidas que son
divergentes con ciertos sectores de la sociedad. Algunos
Presidentes logran mantener por largos periodos, respaldos
aceptables ante la población, otros en cambio pierden
simpatía y legitimidad de manera acelerada.
Doce meses son suficientes para medir
los niveles de legitimidad de un gobernante. Para el caso
Guatemala y el Presidente Óscar Berger, las encuestas
de popularidad y aceptación publicadas tras doce
meses de gestión son reveladores, 59.1% de la población
lo consideraba una buena persona, con buenas intenciones
y simpático sin embargo, al calificar su gestión
las cifras bajaban asombrosamente.
La mayoría percibe a un presidente
que sirve a intereses de pocos; el 48.5% cree que beneficia
sólo a los “sectores poderosos”. Es decir
los pobres, gran mayoría en este país, no
lo reconoce como su representante a pesar de la cantidad
de votos obtenidos en las urnas.
L A S D
E C L A R A C I O N E S D E L P
R E S I D E N T E
Además, al mandatario se le considera
poco hábil en el manejo político de los asuntos
nacionales, su limitada capacidad política ha resultado
demasiado obvia en reiteradas oportunidades. Una deficiencia
que bien podría cubrir si tan sólo siguiera
algunos consejos elementales, como el evitar comentar sobre
cualquier asunto que la prensa requiera, especialmente sobre
aquellos asuntos de los cuales no tiene información
o que le fue proporcionada de manera interesada, lo cual
ya hace más compleja la selección.
El consejo de evitar comentarios improvisados
lo tomó con disciplina durante la campaña
electoral, incluso, llegó a cancelar su presencia
en foros para no cometer imprudencias que le pudieran costar
votos en aquel momento. Ahora como presidente se ha olvidado
de esa prudencia y ha vertido opiniones precipitadas que
generalmente lo han puesto en verdaderos aprietos políticos
y en desventaja antes sus opositores.
Las muestras más recientes las
dio con los ex patrulleros, con los grupos campesinos que
se oponen a la explotación minera a cielo abierto
y, con el partido de Ríos Montt en el Congreso. En
el caso de los ex patrulleros, Berger quiso quedar bien
con ellos y terminó pronunciando una frase lapidaria
para las víctimas del conflicto armado, al asegurar
que los ex patrulleros son “víctimas”
y que por ello había ordenado destinar fondos por
Q400 millones, que en principio eran para las verdaderas
víctimas, hacia los reclamos de pago de los ex paramilitares.
Es de entender que la reacción desde las organizaciones
sociales y sobre todo de los Derechos Humanos fue inmediata
y contundente puesto que a los ex patrulleros se les vincula
más con secuestros, torturas, asesinatos, masacres
y servicios de espionaje primario que como víctimas
de la guerra.
La insistencia de mantener la explotación
minera también llevó al mandatario a acarrearse
dolores de cabeza. Se metió de lleno en la polémica
y vertió opiniones nada favorables a su causa. Inútilmente
intentó vender la idea de que la minería traería
progreso y empleo a las comunidades rurales; en el tema
se enfrentó con la iglesia; las columnas de opinión
en los medios le reiteraron en numerosas oportunidades que
otorgar concesiones mineras a cambio del 1% de regalías
resultaba no sólo absurdo sino que, el estar defendiendo
a las concesionarias lo alejaba de la popularidad y la aceptación.
El costo más grave de sus improvisadas
declaraciones lo tuvo en el Congreso con el eferregismo,
cuando con firmeza dijo que “definitivamente con el
FRG no nos uniríamos, (como GANA) pero con otros
partidos estamos abiertos, ´hasta con la izquierda´,
pero no con partidos señalados de corruptos. Con
esa sinceridad al descubierto, además de cerrar los
canales de comunicación con el partido que posee
la mayoría de votos opositores, el mandatario también
creo las condiciones para que Ríos Montt se pusiera
en situación de ventaja. Porque luego de las palabras
presidenciales, el ex golpista podía, si así
era su deseo, alejarse con justificación de cualquier
alianza y denunciar al gobierno de turno como intolerante
e irrespetuoso de los ciudadanos que votaron por el FRG.
Finalmente y como es su costumbre, el
FRG le sacó mejor provecho a la situación
y en lugar de distanciarse del bloque oficial, dispensó
el arrebato presidencial y aseguró su compromiso
era con la población, no sin antes poner en apuros
a los diputados oficialistas que por esos días andaban
recolectando los votos necesarios para aprobar dos leyes
de interés económico para la GANA: la ley
de concesiones, y aprobar el proyecto de ley que permitiría
al gobierno reactivar el impuesto a los combustibles.
En los tres casos (ex PAC, minería
y FRG) el Vicepresidente, Eduardo Stein se vio obligado
a tratar de enmendar los errores del Presidente. Con los
ex patrulleros, finalmente consiguieron que la mayoría
de ellos, aceptara los proyectos colectivos en lugar del
exigido pago en efectivo. además el vicemandatario
trato de reducir el daño afirmando que “a los
ex PAC no se les puede equiparar con las víctimas
del conflicto armado, ni serán incluidos en el Programa
Nacional de Resarcimiento PNR” el Presidente comparte
esta idea, dijo Stein, lo que pasa que lo dijo en otras
palabras.
En la conflictividad generada por la minería,
además de Stein, también se tuvo que acudir
a la intervención de Frank La Rue, Comisionado Presidencial
para los Derechos Humanos, (COPREDHE), quien no sólo
limó las asperezas que Berger había creado
con la iglesia desde enero, sino que además se sumó
a una manifestación contra la minería en San
Marcos.
Para saldar las divergencias surgidas
con el FRG, tuvo que volver a intervenir Stein. Es interesante
observar con detenimiento la reconfiguración que
se ha ido produciendo en el FRG; han tenido la capacidad
para consolidarse como fuerza política, a pesar de
la salida de varios diputados, mantienen una actitud coherente
y al ser los diputados más experimentados han podido
empantanar discusiones o aligerarlas. La conclusión
es que el partido de Ríos Montt ha logrado salir
menos dañado de lo que se preveía en enero
de 2004; ha demostrado tener una estrategia definida, contar
con la capacidad y experiencia política para colocarse
como fuerza determinante en el Congreso. Y para asuntos
de votos en el Legislativo, con frecuencia la GANA no debe
ver si quien se los da son aquellos mismos a quienes ha
acusado de corruptos y que están conducidos por alguien
acusado internacionalmente de genocidio. La necesidad de
ser prácticos los hace ser poco selectivos; y, sin
importar los riesgos que se corren en el momento o las repercusiones
negativas que tendrán en las siguientes elecciones,
con frecuencia promueven iniciativas con el indispensable
apoyo del FRG.
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C T I V I D A D E N E L L
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FRG persiste en su estrategia de proyectarse
como un partido de principios y para ello, como se preveía,
ha endosado toda la responsabilidad de los actos de corrupción
en el ex presidente Alfonso Portillo, su familia y sus amigos.
Para los eferregistas, quienes en realidad fueron del partido
y que ocuparon puestos importantes en el Ejecutivo son realmente
“unos cuantos” y, si cometieron alguna irregularidad
están en prisión, y por ellos no parecen interesarse
mucho. En ese saco incluyen a Byron Barrientos, ex ministro
de Gobernación; a Carlos Wohlers, ex diputado y ex
presidente del comité de disciplina del partido,
llevado a prisión por su presunta participación
en el saqueo de Q350 millones al Seguro Social, del cual
fue presidente; incluso el ex vicepresidente Francisco Reyes
López, ha quedado marginado a pesar de ser uno de
los fundadores. Pese a ello, Reyes no se considera traicionado
y con tajante seguridad acusa de su encarcelamiento a la
familia Bosch-Gutiérrez.
La privilegiada posición del FRG
se ve fortalecida por la debilidad de otras bancas. La Unidad
Nacional de la Esperanza, UNE, que inicialmente se proyectaba
como sólida se ha ido fragmentando aceleradamente.
Importantes líderes han salido, algunos en medio
de escándalos de corrupción como el representante
por Huehuetenango, Ottoniel Fernández y el ex presidente
del Congreso, Rolando Morales, que renunciaron de la UNE
por las diferencias con Álvaro Colom, quien tampoco
ha quedado exento de anomalías, el ‘máximo’
líder del partido tiene cuentas pendientes con la
justicia, por el tema del financiamiento de la SAT y la
Contraloría para su campaña, y el tiempo político
se le acortará de cara a las elecciones si no logra
saldar sus asuntos.
Aunque los votantes guatemaltecos han
demostrado tener una muy corta memoria, en este momento
Colom parecería destinado al fracaso electoral por
el nivel de vulnerabilidad que tiene, pues los nichos electorales
que el considera seguros están siendo constantemente
bombardeados con información de prensa, encaminada
a destruir su figura electoral. Eso sin contar con el natural
interés oficialista de apartarlo de la lista de posibles
contrincantes duros. En esa misma situación puede
estar Leonel López Rodas, a quien también
le han destapado algunas anomalías que, ciertas o
no, es irrelevante para el efecto que las publicaciones
tienen en el electorado; aunque en este caso el daño
a su imagen no estaría tan dirigido a limitar sus
posibilidades electorales, porque ha demostrado que no hay
quien pueda, eventualmente, quitarle el PAN, que pareciera
ser el sueño dorado de más de un político
en el gobierno.
Pasar lista a todos los partidos resultaría
extenso, sin embargo hay elementos de aplicación
general que no pueden dejar de mencionarse, como el evidente
daño que está causando al país y al
espacioso proceso de transición democrático,
el déficit democrático, las negociaciones
bajo la mesa parecen ser la constante en la actual legislatura.
Se menciona la comercialización de votos a cambio
de prebendas, impunidad o puestos.
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Los errores que ha cometido, en realidad,
parecen ser cosa de poca importancia para el mandatario
ya que su atención se situaba en otro asunto, más
estratégico e impostergable: el comercio exterior.
Febrero fue clave para definir y decidir las fuerzas políticas
que lo acompañarían en la ratificación
del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica,
República Dominicana y Estados Unidos, CAFTA (en
inglés). En ese marco de apertura comercial, el mandatario
viajó junto a varios empresarios y al Canciller,
Jorge Briz a varias ciudades del sur de México (que
de paso permitiría darle aire al alicaído
Plan Puebla Panamá) y a la capital del vecino país
para entrevistarse con su homologo Vicente Fox.
El objetivo primordial de la visita consistió
en fortalecer el comercio con el vecino del norte y, entre
los acuerdos alcanzados destacan algunos de infraestructura,
comercio y seguridad. La agenda abordada no incluyó
el trato con los migrantes ni se discutieron asuntos relacionados
con este tema, a pesar que organizaciones de connacionales
radicados en Estados Unidos han denunciado, en repetidas
oportunidades, las graves acciones que los agentes mexicanos
comenten con los centroamericanos que tratan de llegar a
EEUU.
Por su parte, las organizaciones sociales
sí han tenido una preocupación constante en
un asunto que, de resultar cierto, podría significar
un enorme retroceso para la conciliación de los guatemaltecos,
para la justicia y para la estabilidad del país.
Activistas humanitarios habían denunciado ya la existencia
de una política criminal dirigida a eliminar a la
delincuencia por medios extrajudiciales. Los continuos aparecimientos
de cadáveres con señales de tortura y con
el característico ‘tiro de gracia’, en
barrancos, basureros y carreteras, hace pensar que se trata
de una “limpieza social”. La reacción
internacional vino directamente del Departamento de Estado
de EEUU, a través del “Informe sobre Prácticas
de Derechos Humanos en 2004”, que abona en la creencia
de que efectivamente se está atacando a la delincuencia
con los mismos métodos ilegales y clandestinos que
se usaron durante el conflicto armado para eliminar opositores
políticos.
De acuerdo con el informe divulgado desde
Washington existieron “denuncias creíbles de
tortura, abusos y otros malos tratos por miembros de la
PNC durante el año”. Estas denuncias involucraban
el uso excesivo de la fuerza durante operaciones policiales
y acoso o encarcelamiento arbitrario de trabajadoras del
sexo, personas sospechosas de ser pandilleros, y otros detectados
en esquemas de extorsión. El dedo acusador también
se inclinó hacia los detectives del Servicio de Investigación
Criminal, SIC, quienes habrían torturado y golpeado
a detenidos durante el interrogatorio a fin de obtener confesiones.
Sin embargo, el informe insiste en repetidas ocasiones que
“No hubo muertes políticamente motivadas de
parte del Gobierno”.
La excepción que hace el informe
de los asuntos políticos, en realidad no es del todo
sólida pues aunque es cierto que no pareciera haber
persecución por razones políticas, las organizaciones
populares están viendo al gobierno de la GANA, como
un retorno a la época de la represión contra
el movimiento social. La idea queda reforzada con los desalojos
a fincas ocurridos de forma masiva a principios del gobierno;
los allanamientos a sedes sindicales y populares en enero
pasado y a la intimidación y agresión denunciada
por líderes locales.
A ello pueden agregarse preocupaciones
aun mayores, la pugna entre dos tejidos de supuesta seguridad
sectorial para proteger e informar, con antiguos pero eficaces
métodos de inteligencia clandestina, a ciertos segmentos
empresariales enemistados por el control político
y los privilegios económicos. Se habla de aparatos
privados de información y seguridad, con experiencia
en el accionar público, incluso se afirma que algunos
de sus miembros más destacados provienen de viejas
estructuras militares y paramilitares y, de la penetración
de varias instituciones del Estado. A ello se agrega la
actividad de otros grupos clandestinos paralelos cuyos ligados
a grupos del crimen organizado, tantas veces señalado
de ser promotores de la violencia que azota el país.
O al menos una importante parte de ella.
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S I S T E M A D E J U S T I C I
A
Desde que el actual gobierno tomó
posesión, incluso antes, las resoluciones de la Corte
de Constitucionalidad – abiertamente controlada en
buena parte por allegado al FRG- parecían encaminadas
a entorpecer el desarrollo normal de la agenda programática
de la GANA. Sin embargo el mes pasado, una resolución
de la CC parecía con dedicatoria para las organizaciones
sociales y para las víctimas de una masacre.
Los magistrados decidieron anular el proceso
judicial seguido contra 16 oficiales del ejército,
acusados nada más y nada menos que de dar muerte
a más de 165 personas. Una masacre cometida el diciembre
de 1982, en el parcelamiento Dos Erres, Petén. Ampliamente
documentada por el informe de la CEH, por el REMHI, y por
grupos pro derechos humanos, la masacre de las dos erres,
ha sido la primera de las 625 registradas, en la cual se
ha conseguido que dos de los responsables rindan declaración
testimonial.
El proceso judicial iniciado en 1996 contra
16 militares responsables, fue anulado por los magistrados
aduciendo que se violentó un asunto de procedimiento,
que permitía a los acusados, acogerse a la ley de
amnistía. La misma Corte que habilitó la inscripción
de Ríos Montt como candidato presidencial en 2003,
fue la que ahora anuló un proceso jurídico
que ha sido retardado intencionalmente con 34 recursos interpuestos
por los oficiales. Ahora, la decisión de la CC es
que debe repetirse una parte del proceso que podría
llevar otra cantidad de años y retrasos. Dadas los
señalamientos a un grupo de magistrados, no asombra
que dicha masacre se haya cometido en momentos que Ríos
Montt fungía como jefe de Gobierno, después
de un golpe de Estado.
En la masacre habrían participado
elementos de las fuerzas especiales contrainsurgentes, Kaibiles.
Dos de ellos relataron que “la ejecución terminó
como a las cinco de la tarde y cerramos el pozo. Al finalizar
la ejecución quedamos listos para ir a cenar”.
La opción que parece ser la que tomarán las
partes demandantes será acudir a la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, donde el Estado será denunciado
por negación de justicia. El asunto más alarmante
es a futuro, ya que la anulación de este proceso
podría significar un mal precedente para futuros
casos similares.
A pesar de ese amargo episodio, los activistas
humanitarios que pelean por derribar la impunidad y construir
un mejor sistema de justicia, recibieron noticias positivas
del exterior. Desde España se oficializó la
orden de captura contra el ex presidente guatemalteco Romeo
Lucas García (1978-1982) acusado de cometer u ordenar
crímenes de lesa humanidad durante su gobierno. El
ex presidente comparte las acusaciones con el ex ministro
de Gobernación de su época, Donaldo Álvarez
Ruiz; el ex director de la Policía Nacional, PN,
Germán Chupina Barahona y, con otros civiles, entre
ellos Pedro García Arrendo, ex jefe del ‘comando
seis’.
Al ex jefe de Estado, la Audiencia Española
le giró la orden de aprehensión en respuesta
a una querella presentada por la Fundación Rigoberto
Menchu Tum, FRMT, la que considera que España dio
trámite a esta solicitud porque ve que existen suficientes
pruebas para que sea juzgado. La querella también
inculpa a Benedicto Lucas, hermano del ex presidente. El
ahora prófugo se encuentra en Venezuela, supuestamente
padeciendo de Alzheimer, y el gobierno de esa nación
ha indicado que si se cumple con los requisitos legales
no tendrán ningún inconveniente en aprehender
al acusado y entregarlo a la justicia española.
Por aparte, el Ministerio Público
ha sufrido cambios significativos en sus fiscalías
más importantes. La renuncia de la jefa de la Fiscalía
Contra el Crimen Organizado, María del Rosario Acevedo
Peñate, genera controversias, sospechas y temores.
Indicó que su salida obedece a “diferencias”
con el jefe del MP, Juan Luís Florido, quien, según
ella, ha cuestionado el manejo de algunos casos de gran
impacto. Tras la salida de Acevedo, comenzaron a circular
las posiciones encontradas de dicho retiro. Hubo quienes
se mostraron satisfechos pues consideraban poco transparente
en sus resoluciones.
Cabe recordar que por sus manos pasaron
casos de trascendencia, pero el más recordado es
el secuestro y asesinato en 1996 del empresario Augusto
Ordóñez Porta, que sigue sin resolverse, de
acuerdo con la familia de la víctima porque en el
MP se han retrasado intencionalmente las investigaciones.
Algunos detalles revelan que en el bufete jurídico
de José Arturo Morales laboraba Miguel Ángel
Ordóñez, esposo de Acevedo, a quien se le
acusó de implantar pruebas con el fin de desvincular
a ex militares, entre ellos al ex ministro de la Defensa,
Marco Tulio Espinosa, como responsables del crimen. Ambos,
junto a Acevedo, fueron señalados de integrar “la
Oficinita”, la cual implantaba pruebas en procesos
de secuestros y otros casos de alto impacto en que se acusaban
a militares.
En la presunta estructura paralela participaban
abogados, militares y fiscales. Según datos de Prensa
Libre, este grupo infiltrado en el MP, desviaba la investigación,
implantaba pruebas falsas y fabricaba historias para defender
a los suyos. No obstante, a Acevedo se le reconocen varios
logros en la Fiscalía: condena a muerte contra ocho
secuestradores, tres de Beverly Sandoval; tres por el plagio
del hijo menor de los propietarios de la editorial De León
Palacios, y dos por el secuestro de la estudiante Quetzalí
Estrada. A pocas horas de la renuncia de Acevedo el MP perdía
a otro fiscal, Alfredo Vásquez, fiscal de delitos
contra bancos.
A pesar de los cambios, el MP mantuvo
su ritmo en los juicios que se siguen contra ex funcionarios
del FRG, acusados de corrupción. En ese sentido ha
logrado mantener tras las rejas preventivas a Eduardo Weymann,
ex Ministro de Finanzas; a Marco Tulio Abadío, ex
Superintendente de la SAT; a los eferregistas implicados
en la estafa al seguro social y, sigue recibiendo denuncias
y documentación en contra de Alfonso Portillo.
Sobre este último personaje, las
inquietudes se están alborotando en el medio pues
la masiva información que se ha develado de cuánto,
cómo, de dónde y para dónde se extrajeron
recursos públicos hacen pensar que el MP tiene la
posibilidad de solicitar una orden de captura internacional
contra el ex presidente eferregista. No obstante, las inquietudes
surgen pues el MP no parece estar pensando en eso, por el
momento, aunque Portillo ya lleva un año fuera del
país.
Al ex presidente se le llevan cerca de 50 expedientes, entre
los más conocidos están: la Conexión
Panamá, los confidenciales vuelos del avión
presidencial, las transferencias financieras al EMP, los
financiamientos a los bancos gemelos, sobre valoraciones,
compras irregulares, contrato de Comcel, saqueo al CHN,
más de 30 demandas de “su amigo” Alvarado
Macdonal, el jueves negro, más recientemente el millón
y medio de dólares que le pagó Taiwán
y, ahora se suma a la lista una nueva denuncia presentada
por la diputada Nineth Montenegro por el desfalco de Q588
millones al Estado Mayor Presidencial.
En lo que si ha tenido un avance el MP
es en la identificación del cadáver del militar
Raúl Cerna, ex jefe de finanzas del Estado Mayor
Presidencial, asesinado en Abril de 2004 y cuyo cuerpo fue
enterrado en la absoluta irregularidad, sin presencia de
familiares o ‘amigos’ militares. Cerna era considerado
pieza clave en la investigación que se sigue para
comprobar el manejo ilegal de más de cien millones
de quetzales del presupuesto del EMP y de las millonarias
transferencias que se hicieron hacia ese ente (Q900 millones),
que según José Rubén Zamora, presidente
de elPeriódico, “terminaron en los bolsillos
de la cúpula militar de turno, los Ríos, Rojas
y Salán y de Girón y de Portillo”.
Las investigaciones del asesinato de Cerna
no llegan por supuesto a identificar a los culpables, aunque
el círculo se ha cerrado a cuatro hipótesis,
tres de ellas se inclinan por el asesinato planificado en
un muy cerrado círculo de militares y civiles.
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V A I V E N E S D E L A E
C O N O M Í A
Ha pasado un año desde que Óscar
Berger junto a su equipo de gobierno, notoriamente influenciado
por un segmento del gremio empresarial, asumieron la responsabilidad
de dirigir el Estado. Antes ellos ofrecieron, entre otras
muchas cosas, reducir la violencia y la delincuencia. No
lo han logrado, su ofrecimiento no ha pasado de las palabras
a los hechos. Es comprensible que exista dificultad para
reducir y menos eliminar un problema por demás complejo,
sobre todo si a quienes se puso al frente de las instituciones
encargadas de brindar seguridad, carecen de la capacidad
técnica para cumplir con la tarea.
Peor aun si el puesto fue dado en pago
por los financiamientos recibidos durante la campaña
electoral. No obstante, la población ha sabido esperar
y tolerar cierto margen de retraso en el cumplimiento de
ese ofrecimiento. Además se han observado inversiones
de tiempo y dinero para sanear la Policía Nacional
Civil, PNC; para dotarla de equipo, vehículos, preparación
y para reclutar personal con un perfil más elevado
que el que poseen los actuales agentes del orden.
En otras palabras, se ve voluntad y se
entienden las dificultades, a pesar de que la realidad presenta
cifras alarmantes de asesinatos (cerca de 70) en los primeros
dos meses. Hay inexperiencia e incapacidad técnica
y limitaciones. Sin embargo, cuando volteamos la vista hacia
el tema económico la tolerancia y la compresión
de los ciudadanos se revierten y, no se llega a entender
cómo es posible que un gobierno impulsado por el
sector económico tradicional, no tenga el respaldo
de éste último.
La delincuencia y la inseguridad en el
país, además de los daños diariamente
visibles, también afectan significativamente el clima
de inversiones. Nadie quiere llevar su capital a un sitio
donde corre riesgos. Pero lo peor del asunto para el gobierno
es que ni siquiera quienes le apoyaron estén dispuestos
a invertir, a genera empleo y muchos menos a pagar impuestos.
Sus razones tendrán, entre ellas naturalmente, las
políticas.
De modo que la economía no ha crecido
como se esperaba en el primer año. El Presidente
parece angustiado ante la escasez de fondos, es más
ya se solicitó y autorizó un aumento al presupuesto.
Berger busca alternativas, pagar a los ex PAC con proyectos
colectivos es una opción, reducir gastos en dependencias
públicas es otra, aumentar de nuevo los impuestos
es una opción que se muestra apetecible, aunque poco
viable; y, gestionar donaciones es algo que se plantea como
trabajo permanente.
Lo más cercano e inmediato es aprobar
en el Congreso una ley de concesiones que sea útil
para entregar numerosos servicios y trabajos públicos
a empresas privadas, nacionales o extranjeras. Reactivar
el impuesto a los combustibles, para conseguir más
fondos también es un proyecto pendiente en el Congreso.
El problema es que ambos necesitan de negociación
política pues el bloque oficial de diputados no es
suficiente para los votos y, mientras se trabaja en obtener
el beneplácito de otras bancadas, el gobierno está
tronándose los dedos, porque sabe que los fondos
pueden acabarse antes de diciembre.
La tronazón de dedos se escucha
en todo el país. En el campo y en la ciudad los precios
de los productos de la canasta básica siguen en aumento,
las disputas entre las empresas que distribuyen gas propano
para uso doméstico han puesto al descubierto una
resolución del Ministerio de Energía y Minas
que llama la atención a una de la empresas por estar
falsificando el peso exacto de los cilindros.
Ante esa preocupante realidad, resulta
incomprensible que el Fondo Monetario Internacional haya
presentado un informe en el cual destacó la buena
“salud” de nuestra economía. El problema
de fondo e histórico es que la “salud”
no es pareja para todos. De hecho, Guatemala es el país
más desigual de América Latina. Y la desigualdad
económica, se repite en la educación, en los
servicios públicos, en los servicios de salud, en
las oportunidades de empleo, en las escuetas políticas
de vivienda y hasta en los precios del transporte colectivo.
Para focalizar en dónde reside
la “salud” de nuestra economía hay que
ver afuera de nuestras fronteras y contar los dólares
que envían los guatemaltecos, legales o ilegales,
desde Estados Unidos. Las remesas son fondos que no provienen
del crecimiento productivo del país. Las mensualidades
que reciben las familias en nuestro país. Datos oficiales
indican que en 2004 llegaron a Guatemala US$2550.6 millones.
Pero el Presidente Berger tiene puestas
sus esperanzas en el TLC, lo promueve e impulsa como si
este tratado fuese a ser el remedio de todos los males.
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