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- Los empresarios
- Los sectores populares
- Estados Unidos
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- Las empresas privadas de seguridad
- Ejército
- La visita del Secretario de Defensa, Rumsfeld
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L A C O N F L
I C T I V I D A D P R O V O C A D A P O R E L T L C
Las discrepancias entre el actual gobierno
de Guatemala y los grupos sociales organizados del país,
se hicieron visibles y profundas en las últimas semanas.
Históricamente el mes de marzo ha convulso en nuestro
pasado político, llegando incluso en algunas ocasiones
a desembocar en el rompimiento del orden Constitucional,
y en otras ocasiones en golpes de Estado. En el momento
actual la situación no ha llegado a tales extremos
pero las relaciones políticas y los niveles de conflictividad
social se agudizaron a tal grado que desde el gobierno se
activaron mecanismo de represión violenta.
La divergencia de criterios surgió
con la aprobación de la Ley de Concesiones, que algunos
interpretan como el quiebre de toque para otorgar los megaproyectos
a las empresas privadas, y el punto álgido del conflicto
fue motivado por la ratificación del Tratado de Libre
Comercio, entre República Dominicana, Centroamérica
y Estados Unidos, RD-CAFTA. Las posiciones encontradas quedaron
visibles entre el Gobierno y el gremio empresarial proclive
al TLC, con los sectores sociales que desde siempre han
visto al acuerdo comercial como una amenaza para la clase
trabajadora, los sectores populares más empobrecidos
y para los pequeños y medianos productores.
Los empresarios
Un alto porcentaje de empresarios plantea
que ese acuerdo será beneficioso, ya que lo ven como
una oportunidad para poder tener una certeza jurídica,
en cuanto a la apertura del mercado norteamericano a los
productos guatemaltecos. El Tratado lo consideran un instrumento
para el desarrollo de sus industrias y del país.
Aún entre sus más fervientes defensores y
promotores se nos incita a percibirlo como un mal menor,
como algo que no está bien, pero que seguramente
estaremos peor si no lo ratificamos. Parece haber consenso,
entonces, sobre que el tratado es malo, sobre que pudo haber
sido negociado de otra manera, pero que no podemos oponernos
a él porque nos iría peor.
Aunque Guatemala tiene la economía
más grande de la sub región, únicamente
representa el 0.02% de las exportaciones a nivel mundial.
El sector del vestuario y textiles genera más de
US$2 mil millones en ventas anuales. Produce más
de 140 mil empleos y es el primer generador de ingreso de
divisas por productos de exportación. El sector agrícola
no tradicional genera US$400 millones en ventas y emplea
directamente a 200 mil personas.
En manufacturas se generan US$256 millones
anuales con 50 mil empleos. Mientras que el sector de maderas
y muebles vende US$30 millones al año, con 20 mil
empleos; artesanos más de US8 millones y más
de un millón de artesanos involucrados. En los últimos
años, Guatemala ha recibido tres textileras brasileñas,
cuatro de EEUU y asiáticas.
La Población Económicamente
Activa, PEA, está calculada en 4.4 millones y su
poder adquisitivo es reducido. Más de tres millones
de ellos viven en pobreza.
Por su parte, las organizaciones sociales,
consideran que la única ganadora del Tratado fue
la oligarquía y el gran perdedor fue el Pueblo de
Guatemala. Temen que se pierdan más de 100 mil empleos
en el agro, el cual consideran, fue negociado para beneficiar
a una minoría, integrada por empresarios. Plantean
que el Gobierno, únicamente pensó en los arreglos
comerciales, excluyendo el beneficio humano. Advierten que
el TLC será un instrumento que prive a la ciudadanía
del acceso a medicamentos genéricos, porque el Gobierno
dio prioridad al lucro y los intereses de las transnacionales
farmacéuticas; en componendas entre funcionarios
de Estado y estas empresas.
Los sectores populares
Los trabajadores temen que las jornadas
de trabajo se extiendan y sean poco remuneradas. Esto es
quizás el mayor atractivo para los inversionistas
extranjeros: mano de obra barata, trabajo a destajo sin
la posibilidad de que las personas estén cubiertas
en un marco de beneficios sociales y laborales. No habrá
seguro social, sindicalización y regulación
en horarios de trabajo. Ello generará riqueza para
los productores, pero pobreza para los trabajadores, que
no tendrán derecho a organizarse en agrupaciones
sindicales.
Muchos se oponen al TLC porque se negoció
mal y lejos de prever la posibilidad de que la población
más vulnerable pudiera gozar de compensadores, pero
el Gobierno del FRG abrió las puertas del país,
incluso más de lo que los propios norteamericanos
esperaban, por lo que los efectos negativos serán
mayores. Especialmente, no se generó suficiente protección
de la agricultura. Sobre estos efectos negativos, existe
la posibilidad de que ingresen artículos agrícolas
subsidiados, en el marco de protección de EEUU hacia
sus productores; lo que deja en incapacidad de competencia
a los pequeños y medianos productores agrícolas,
sobre todo, a aquellos que generan artículos de consumo
diario.
Especialmente grave es esa situación,
ya que más de la mitad de la población económicamente
activa está ligada a actividades agrícolas,
mixtas, de economía de subsistencia y de mercado.
La gente cosecha una parte para autoconsumo y otra para
colocarla en el mercado.
Estados Unidos
El tercer protagonista de los sucesos
fue determinante: Estados Unidos es por naturaleza y poder
comercial el país más beneficiado, por ello
El Presidente George Bush dijo en enero pasado que el DR-CAFTA
constituía una prioridad de primera línea
para su administración. El valor global de las relaciones
comerciales, entre la economía norteamericana y la
centroamericana, es de unos 20 000 millones de dólares
anuales, cifra que no representa, precisamente, una cantidad
como para ser considerada “prioridad de primera línea”.
¿Por qué, entonces, esta decisión de
Washington? Este acuerdo de libre comercio con Centroamérica
despierta más interés percibido como el punto
focal principal de cara al objetivo de crear en el 2006
el Área de Libre Comercio de las Américas,
(ALCA). La implementación de esta última se
ha venido complicando por diversos motivos de protesta política,
fundamentalmente por la lucha de la sociedad civil (sindicatos,
grupos de oposición, partidos de izquierda) contra
un acuerdo leonino, lesivo de los intereses de los trabajadores
y atentatorio contra el medio ambiente.
Centroamérica se convierte así,
en la estrategia de Washington, en territorio de expansión
natural del Tratado de Libre Comercio NAFTA (que vincula
a Canadá, EEUU y México). Espectro se busca
consolidar a través del Plan Puebla-Panamá,
cuyas inversiones cobran sentido en el marco jurídico
de un TLC que subordine las legislaciones nacionales de
cada uno de los países centroamericanos al acuerdo
supranacional con los Estados Unidos que estimule y garantice
los intereses de las empresas transnacionales, el DR-CAFTA
pasa a ser así una pieza de gran importancia en el
“patio trasero” de los norteamericanos.
Los organismos financieros internacionales
no se quedaron atrás y dan sus recetas para aprovechar
el TLC. A ello obedece que el economista jefe para Centroamérica
del Banco Mundial, Felipe Jaramillo, presentó el
Memorando Económico de Guatemala: “Retos para
dinamizar el crecimiento económico”. El estudio
busca encontrar las razones del estancamiento del crecimiento
de la economía guatemalteca y soluciones para su
redinamización. Según él, la única
forma de reducir la pobreza, que abarca a más de
56% de la población, es mediante el crecimiento económico.
Por ello, el Banco define que se debe
invertir más en áreas prioritarias como educación
e infraestructura. Por otra parte, Jaramillo indicó
que países exitosos como los tigres asiáticos
consiguieron crecer gracias al crecimiento de las exportaciones,
lamenta que la proporción de las exportaciones guatemaltecas,
no han crecido desde 1990, y considera que la ratificación
del CAFTA debería ayudar a mejorar este aspecto.
También considera que la aprobación de la
Ley de Concesiones ayudará a que se emprenden grandes
proyectos de infraestructura por medio del sector privado,
mientras que el Estado podrá concentrarse en educación
y desarrollo rural.
En el Congreso de la República
de Guatemala sería donde finalmente se debía
ratificar el RD-CAFTA, y efectivamente así ocurrió.
Ya se conocían desde el primero de marzo las posiciones
de las bancadas de los partidos Alianza Nueva nación,
ANN; la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, URNG
y la de algunos legisladores, por su abierta oposición
al Tratado, lo que representaba una pequeña oposición
en el pleno. Sin embargo fue la Comisión de Economía,
la que anunció una supuesta consulta a las organizaciones
sociales interesadas en el tema. Supuesta porque no puede
ser considerada con seriedad una consulta en la que tres
diputados, –cifra que ni siquiera significa el pleno
de la Comisión de Economía- de un total de
158 escucharon a dos ponentes de las organizaciones sociales,
durante 15 minutos cada uno.
Por eso, la verdadera consulta se produjo
en las calles, en donde las personas pudieron expresar libre
y abiertamente su oposición a la ratificación
del TLC. La reacción de las organizaciones sociales
no fue hepática sino propositiva, se planteó
al Ejecutivo la realización de una Consulta Popular,
la cual daría legitimidad al acuerdo comercial. Naturalmente
la Gran Alianza, GANA y los grupos empresariales se opusieron
enfáticamente.
Quienes si acogieron la propuesta fueron
los miembros de la Universidad de San Carlos. La USAC considera
que el TLC constituye una amenaza a la soberanía,
por redefinir las funciones del Estado y reducir su margen
de maniobra. También indicó la universidad
que la apertura en el sector agropecuario significará
que los productores guatemaltecos no podrán competir
con los productos estadounidense altamente subsidiados.
Por las consecuencias que trae aparejadas el TLC, y atendiendo
que la Constitución plantea que ante decisiones políticas
trascendentales, se debe consultar a la sociedad; la USAC
pidió formalmente se hiciera un referendo popular.
La demanda fue rechazada por el presidente Oscar Berger.
El debate sobre la ratificación
o no, se llevó a todos los espacios, y por supuesto
la prensa jugó un rol determinante en la creación
de mentalidades a favor. Aunque en las páginas de
opinión se observaron columnas y artículos
adversos. El grueso de las opiniones fue contra la Consulta
Popular, argumentando entre otras cosas que Guatemala no
tiene opciones en cuanto a poner condiciones al TLC. Consideraron
impráctica la Consulta, por su costo en dinero, el
mucho tiempo para prepararla, y que no tendría una
participación mayoritaria, por lo que no representaría
el sentir de la sociedad guatemalteca, y por último,
que la gente diría NO, por el profundo sentimiento
anti norteamericano.
Se reactivó de manera visible la
posición ideológica que, a través de
los medios, trató de satanizar y criminalizar la
protesta social. Se buscó una victoria ideológica
sobre las corrientes de izquierda, renovando el viejo discurso
anti comunista que caracterizó a la derecha más
reaccionaria y conservadora del país, en ese juego
cayó, de manera ingenua o, intencionalmente el Presidente
Berger, quien nuevamente se volvió a enfrentar directamente
con los detractores de sus políticas.
Inicialmente las manifestaciones populares
buscaban impedir la ratificación del TLC y fracasaron
en su intento. Luego de varios días de manifestaciones,
disturbios, bloqueos y cabildeos en contra de la ratificación
del TLC EEUU, 126 diputados votaron a favor y 12 se opusieron
infructuosamente. A pesar que la bancada oficial GANA consiguió
el apoyo del FRG, Patriota, Unionistas, PAN y varios diputados
independientes, los votos no eran suficientes, hasta que
la UNE un partido político autodefinido como socialdemócrata,
involucrado en serios escándalos de corrupción
y dirigido por empresarios, decidió ratificarlo.
Con ello consiguió aprobar, de urgencia nacional,
el decreto 31-2005.
En las afueras del Legislativo las tensiones
se volvieron agresiones. Policías antidisturbios
trataron de replegar a los manifestantes con balas de caucho,
gases lacrimógenos y disparos al aire. La PNC se
posesionó del Centro Histórico, acordonó
varias cuadras alrededor del Parlamento, para impedir el
ingreso de manifestantes y que éstos ejercieran presión
sobre los diputados que, a puerta cerrada, mantuvieron la
plenaria. Los manifestantes por su parte, hicieron un gran
esfuerzo por penetrar las defensas policíacas sin
lograrlo, ante la actitud represiva de la PNC. Los cuerpos
de socorro reportaron varias personas trasladadas por asfixia
y con fuertes golpes a hospitales. Esa misma situación
se dio en varios departamentos del país.
La ratificación del TLC estaba consumada, que en
síntesis contempla:
- Servicios: todos los servicios públicos
deben estar abiertos a la inversión privada,
- Inversiones: los gobiernos se comprometen
a otorgar garantías absolutas para la inversión
extranjera,
- Compras del sector público:
todas las compras del Estado deben estar abiertas a las
transnacionales,
- Acceso a mercados: los gobiernos se
comprometen a reducir, y con el tiempo a eliminar, los
aranceles y otras medidas de protección a la producción
nacional,
- Agricultura: libre importación
y eliminación de subsidios a la producción
agrícola,
- Derechos de propiedad intelectual: privatización
y monopolio del conocimiento y de las tecnologías,
- Subsidios, “anti dumping”
y derechos compensatorios: compromiso de los gobiernos
a la eliminación progresiva de barreras proteccionistas
en todos los ámbitos,
- Política de competencia: desmantelamiento
de los monopolios nacionales,
- Solución de controversias: derecho
de las transnacionales de enjuiciar a los países
en tribunales internacionales privados.
De las 12 iniciativas presentadas por
la oposición como compensadores del TLC solo el proyecto
de Seguridad Alimentaria está lista para ser discutida
en tercer debate. Otras dos esperan la segunda lectura,
Catastro y la pensión económica para el adulto
mayor. Asimismo, las iniciativas de la Ley Marco de Desarrollo
Rural y de Institucionalización del Pacto Fiscal
esperan ser conocidas por el pleno. De las siete restantes
no existe ningún proyecto, ni los diputados que las
propusieron tienen certeza de quién será el
responsable de impulsarlas, ni de lo que podrían
tratar. Los diputados de oposición consideran que
el Ejecutivo debería elaborar las iniciativas, así
como de protección a los pequeños y medianos
agricultores.
Una vez conocida y confirmada la ratificación,
los grupos populares confirmaron su disposición de
mantener las movilizaciones y acrecentar las medidas de
hecho. El día lunes 14 se llevaron a cabo multitudinarias
manifestaciones, en los departamentos como en la capital.
Los bloqueos se efectuaron principalmente en las carreteras
que conducen a la costa sur, el Atlántico y hacia
la capital. Mientras que en la ciudad las movilizaciones
salieron desde tres puntos: un grupo partió de la
Universidad de San Carlos, USAC, hacia el centro histórico.
Las demandas de los universitarios se centraron en la necesidad
de una consulta sobre el TLC. El segundo grupo partió
desde el Trébol, rumbo a la embajada de EEUU, en
donde se pronunciaron en contra del tratado y lanzaron consignas
contra el gobierno estadounidense. La tercera movilización
inició en la salida al Atlántico. Hacia el
medio día, las marchas pacificas ingresaron al centro
de la ciudad. Elementos del ejército y de la policía
antidisturbios se apostaron en los alrededores de Casa Presidencial,
Congreso y Palacio Nacional.
El primer choque con las fuerzas policiales,
se dio cuanto los manifestantes trataron de llegar hasta
el Congreso; gases lacrimógenos, bastonazos y balas
de caucho lo impidieron. Se concentraron entonces en la
plaza de la Constitución a escuchar el mitin previsto.
A dos calles de allí ocurría un enfrentamiento
provocado por un pequeño grupo, la policía
lanzó de nuevo gases contra los protestantes. Pero
el grueso de la población se manifestaba pacíficamente
frente a Catedral, hasta allí llegaron los agentes
a lanzar gases lacrimógenos. Los manifestantes se
dispersaron. De ese momento hasta las 16:00 horas se escucharon
en el Centro Histórico de la ciudad, sirenas, detonaciones,
disparos y gritos.
La información recabada confirmó
que la responsabilidad de los disturbios que desembocaron
en daños a comercios y bienes públicos no
fue de los manifestantes ni de los dirigentes. El vicepresidente
Eduardo Stein expresó tener conocimiento que quienes
provocaron los enfrentamientos fueron personas encapuchadas
pero lo que no saben es si son estudiantes o infiltrados,
de lo que si están seguros es que los lideres sociales
trataron de mantener la protesta fuera de la violencia.
El Presidente Berger generó más
confrontación con su discurso y el Vicepresidente
Stein trató de mediar con poco éxito. En principio
porque la polarización en torno al tema dibuja un
ambiente verdaderamente hostil y porque la posición
gubernamental estaba decidida. A la primera reunión
de negociación Stein llevó al ministro de
Gobernación, Carlos Vielmann, quien notoriamente
se encontraba molesto por verse obligado a enfrentar en
una “mesa de acercamiento” a quienes horas antes
había ordenado reprimir. Y aquí resulta importante
recordar que la policía no sólo actuó
contra “los encapuchados” sino contra la población
que pacíficamente escuchaba el mitin frente a Catedral
Metropolitana.
Es lógico, justo y natural que
la demanda inmediata de los grupos reprimidos solicitaran
la destitución del ministro Vielmann, del Director
de la PNC, Erwin Sperisen, retirar al Ejército de
las calles; garantizar el libre derecho de manifestación.
Además pidieron no publicar en el diario oficial
el decreto 32-2005 que sanciona el TLC. Finalmente que no
se apruebe en el Congreso la ley de Concesiones y de minería,
e integrar una comisión de alto nivel que investigue
los abusos cometidos por el Ejército y la PNC durante
las manifestaciones recientes.
Sin embargo, la intención del Gobierno
hacia las demandas ciudadanas, siempre fue clara: minimizar
la importancia de las organizaciones sociales, cuestionar
su liderazgo y disolver las manifestaciones contra el TLC,
a cualquier costo y por cualquier medio. Esa forma de pensar
no es producto de la improvisación, sino corresponde
a una visión tergiversada de la realidad actual.
Quienes piensan enfrentar las oposiciones de esa manera
no pueden ser sino los mismos que están impulsando
la remilitarización de la fuerza pública de
seguridad.
Estos grupos están tratando de
polarizar el escenario político, donde los extremismos
de derecha se consoliden por medio de un triunfo ideológico.
Bajo esa óptica es que a los grupos sociales, quienes
nada o muy poco tiene que ver con los partidos de izquierda
en el Congreso, se les está adjudicando la etiqueta
de militantes de izquierda. La CGTG por ejemplo, no ha compartido
jamás con los partidos de izquierda (ANN o URNG).
Lo más trágico y lamentable,
es que se pretende consolidar una victoria ideológica,
por encima de las posibilidades o no de revertir la ratificación
del TLC. No se puede comprender de otra manera el que las
fuerzas policíacas fueran más allá
de mantener el orden; ya que de manera evidente hicieron
uso excesivo e innecesario de la fuerza. Los militares,
por órdenes de Vielmann, en coordinación con
el director de la PNC, lograron su objetivo: impedir que
continuará la protesta contra el Tratado.
No obstante esa anunciada derrota en la
lucha contra el TLC existen elementos positivos. Por primera
vez en muchos años confluyeron organizaciones populares,
sindicales y campesinas en una misma lucha. Cobró
vida un nuevo intento por aglutinar las distintas expresiones
y tendencias de un atomizado sector social: el Movimiento
Indígena, Sindical, Campesino y popular, MISCP.
Aunque algunos miembros de la derecha
y la derecha extrema argumenten que el MISCP no es otra
cosa que la versión renovada y aumentada de agrupaciones
como la UASP, hay que valorar que tuvieron coyunturalmente
la capacidad de proponer etapas y mecanismos de protesta;
llegar a un consenso sobre el qué y el cómo
de su lucha; lograron consensuar –algo que no ocurría
en años- una agenda que centró la demanda;
se focalizaron en uno o dos temas de negociación.
Desmenuzando aun más la alianza se pueden identificar
puntos de confluencia entre las distintas agrupaciones campesinas,
que son al final de la jornada, las que poseen –junto
a la CGTG, desde el sector sindical- la posibilidad de movilizar
a la masa social que realizó la protesta. Las frías
cifras nos refieren entre 15 y 20 mil manifestantes actuando
simultáneamente en distintas partes del país.
El Presidente Berger fue el más
perjudicado porque insistió repetidamente que el
“grupito” no superaba los cien inconformes,
que según él, cambiarían de opinión
respecto al TLC cuando les llegaran los “dolarotes”.
Trató de minimizar la capacidad de convocatoria de
las organizaciones populares y descalificó la participación
de lideres sindicales.
Otro punto a favor de las organizaciones
sociales es que lograron hacerle llegar a la población
el riesgo de vulnerabilidad en que queda el país.
No por el “libre comercio” en si, pero sí
por las asimetrías entre las economías de
los países participantes y, por la negociación
realizada. En un análisis más simple podríamos
indicar que la población también se dio cuenta
que el gobierno de la GANA, y el Presidente Berger, no tienen
ni la voluntad ni la habilidad necesaria para entablar diálogo
con sus opositores. Al contrario, quienes se opusieron en
las calles a la ratificación del TLC, no consiguieron
hablar con el Presidente y la decisión del gobierno
fue tomar el camino de la violencia y la represión.
En esa decisión tiene mucha responsabilidad el Ministerio
de Gobernación, la Secretaría de Análisis
Estratégico, SAE, y el grupo de empresarios que forman
parte del actual gobierno, al no advertir el grado de explosividad
en que se colocó al país.
Tras los acontecimientos, entre los que
se encuentra el asesinato de un campesino que protestaba
en Colotenango, Huehuetenango. Y el uso excesivo de la fuerza
para dispersar a los manifestantes en la ciudad, el Consejo
Asesor de Seguridad, tomó posición abierta
a través de un comunicado publicó en el cual
sugirió al gobierno privilegiar el diálogo,
y a los sectores sociales mantener en el marco de la ley
su manifestación y rechazo. El CAS hace énfasis
en que los manifestantes fueron “duramente reprimidos,
negándoles su derecho a la protesta legítima”.
Además recomendó al Presidente reconsiderar
sus políticas de atención a las protestas
y evitar intimidar a la dirigencia del movimiento social.
S E G U
R I D A D Y D E R E C H O S H U M A N O S
El Departamento de Estado de Estados Unidos
señaló públicamente en su “Informe
sobre Prácticas de Derechos Humanos en 2004”
que “Hubo informes creíbles de muertes ilegales
de parte de las fuerzas de seguridad”. Esto causó
nerviosismo en más de un funcionario ligado a la
seguridad pero todo se resolvió a través de
una parca aclaración vía fax, en la que Gobernación
aseguró no tener “conocimiento oficial”.
Aunque el informe es un respaldo a la institucionalidad
del Estado pues lo exime de toda responsabilidad de los
crímenes al indicar que éstos no son política
de Estado, las organizaciones civiles que velan por los
Derechos Humanos dan su versión sobre los asesinatos:
“se está dando una limpieza social”.
Las empresas privadas
de seguridad
Se ha despertado cierta alarma de que estamos
en riesgo de retornar a las épocas más oscuras
del autoritarismo y la represión, y para agravar
más la cosa, se ha determinado la conexión
entre algunas empresas de seguridad “fantasmas”
y la comisión de algunos delitos, lo que agrega nuevos
aspectos a la inseguridad que vive la población.
La Policía dio a conocer que dos empresas de seguridad
privada son sospechosas de estar involucradas en robos,
asaltos, extorsiones y envíos de anónimos
para atemorizar a vecinos de las zonas 1 y 13, con la intención
de que, los vecinos se vean inclinados a contratar sus servicios.
Hay en el Congreso un proyecto de ley para que se regule
el funcionamiento de las empresas de seguridad, las cuales
superan en más del 50% el número de agentes
de la policía.
La tarea no será fácil pues
guardias superan en número a las fuerzas del Ejército
y de la PNC juntos. Se estima que unos 110 mil agentes conforman
esas empresas privadas y de ellos de 60 mil guardias no
están registrados. Es evidente que no existe un control
eficaz sobre su armamento, el personal que contratan, y
los servicios que prestan, tampoco cumplen las condiciones
indispensables para su funcionamiento, como la capacitación
del personal y pago de prestaciones debido en parte a una
ley obsoleta que no se ajusta a la realidad; y la escasa
capacidad de supervisión gubernamental. De las 226
empresas de seguridad, pero sólo 123 cuentan con
autorización.
Por su parte, la PNC está de nuevo
en el foco de atención de las organizaciones defensoras
de los derechos humanos, por la notoria remilitarización
que está sufriendo. Para el 8 de marzo estaba previsto
que un grupo de Reacción rápida saliera a
las calles de Guatemala y a los departamentos. Este grupo,
está compuesto por 512 policías y 500 soldados
lo que significa extender los “patrullajes conjuntos”.
El asunto va mucho más allá
de la coordinación entre ejército y policía,
porque dentro de la policía civil, y hay que subrayar
el término ‘civil’, porque éste
es producto de los acuerdos de paz. En la PNC hay asesores
sobre asuntos de seguridad e información que provienen
de las fuerzas armadas. La trayectoria que ha tomado la
PNC aunque no debería extrañarnos, porque
su director es un ex comisionado militar, aunque sí
debe ser motivo de preocupación, porque se está
retrocediendo en los pocos avances que ha tenido la seguridad,
especialmente si consideramos que Guatemala tiene una historia
reciente de persecución y represión política,
originada desde las esferas militares.
Ejército
En este sentido no hay que olvidar un
importante elemento de análisis. La Corte de Constitucionalidad,
CC, resolvió en los primeros días de marzo,
que el “secreto militar” no contempla los gastos
en que incurrió la institución armada, por
lo que esto abre la posibilidad para que se investiguen
las denuncias contra los militares Enrique Ríos Sosa,
(hijo de Ríos Montt) Sergio Hugo Cárdenas,
Eduardo Arévalo Lacs (ex ministro de Defensa y Gobernación)
y Henry Galindo, acusados de malos manejos que se habrían
cometido durante la gestión del FRG.
Un análisis inicial de la decisión
de la Corte de Constitucionalidad de delimitar el secreto
militar, fortalece la institucionalidad armada. El secreto
militar, queda a partir de ahora, sólo para los temas
de seguridad y soberanía nacionales. Tal como ocurre
en los países democráticos, donde se discuten
públicamente el presupuesto castrense y el uso de
éste.
El secreto militar hizo imposible la investigación
y castigo de delitos cometidos por personal militar, entre
los que se incluyen las graves violaciones a derechos humanos
cometidos durante el enfrentamiento armado. El ejército
se beneficiará porque podrá cambiarse la imagen
de desprestigio, mientras que la justicia logra avanzar
en campos para impedir que existan territorios que permiten
la impunidad en la comisión de delitos.
El fallo de la CC habré la puerta
para que los militares que creen y confían en una
institución moderna y limpia de toda acusación
puedan cerrar filas, pero dejando fuera a los malos elementos
que han llevado a las fuerzas armadas a la deshonra y a
lo más bajo de la aceptación ciudadana.
Pruebas para deshacerse de los implicados
han salido a la luz pública en los medios de comunicación.
Sólo en marzo nos enteramos que el Estado Mayor Presidencial
sirvió para múltiples saqueos, (a parte de
los mencionados durante los últimos cuatro años).
Portillo el ex presidente y su EMP, hicieron gastos millonarios
en licores. Gozaron de las mejores carnes y mariscos, además
de excesivos gastos de representación y de combustibles.
En la identificación de los malos
elementos contribuyó la confirmación del fallo
condenatorio contra los militares acusados de asesinar a
Monseñor Gerardi. El caso tiene un doble sentido
positivo. Por un lado le hace limpieza al Ejército
y por otro construye confianza en el sistema de justicia.
En donde también contribuye la sentencia condenatoria
contra cinco seguidores de Ríos Montt, acusados de
racismo, entre ellos un nieto del ex militar.
La visita del Secretario
de Defensa, Rumsfeld
La buena noticia para los militares la
trajo el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald
Rumsfeld, a finales del mes. Con cheque de US$3.3 millones
en mano, el encargado de la Defensa de la potencia más
grande del mundo llegó a nuestro país en la
cintura de la Semana Santa, cuando todos en Guatemala estaban
enfrascados en asuntos religiosos o en placenteras vacaciones.
Se sabía que venía a tratar
tres asuntos básicos: la lucha contra el narcotráfico,
la guerra contra el terrorismo y, a romper el bloqueo financiero
que se le impuso al ejército guatemalteco hace más
de veinte años. Pero la agenda al parecer fue mucho
más allá de esos puntos. Además el
Secretario Rumsfeld, vino a poner algunas cosas en orden,
como el próximo voto contra Cuba en Ginebra; la participación
más activa y directa del Ejército en la seguridad
interna, especialmente contra las pandillas juveniles y
contra posibles amenazas para la seguridad estadounidense.
De resultar cierto lo anterior, más
el aumento de la lucha contra el tráfico de drogas
y personas, el ejército requeriría aumentar
el numero de efectivos al doble de lo existente actualmente.
30 ó 40 mil hombres, es lo que estima el Ministro
de Defensa, Carlos Aldana. Paralelamente más equipo
de comunicaciones, transporte, armas, municiones, salarios,
establecimientos, bases, uniformes, botas y todo lo relacionado
con vituallas y logística.
Es previsible, en ese marco, un aumento
desmedido en el presupuesto militar, mayor influencia política
en la seguridad y el retorno del ejército al viejo
papel de controlar todo el territorio nacional. A menos
que: 1) no se tenga contemplado –en la Casa Blanca-
incrementar el poderío militar de Guatemala, sino
establecer en nuestro país una o dos bases militares
–Atlántico y pacífico- 2) convertir
al ejército en una guardia nacional, que pueda actuar
en asuntos internos y reducir más el ejército
para que éste se mantenga pero sin mayor campo de
presencia. O bien que 3) las fuerzas armadas mantengan el
estatus de Ejército pero que se conviertan en la
herramienta directa de Washington para atender asuntos en
la región.
En el ámbito político el
Secretario de Defensa también parece haber dejado
instrucciones claras y de cumplimiento inmediato para que
se desprestigie por medio de los mass media, a los grupos
de izquierda que simpatizan con Hugo Chávez de Venezuela
o con Fidel Castro en Cuba. En quienes el gobierno estadounidense
tiene puestas sus preocupaciones, desde que la Secretaria
de Estado, Condolezza Rice, se refirió ante el Senado
sobre la situación de la región latinoamericana.
En la lógica más simple podría verse
a Guatemala como la frontera sur, más arriesgada
y vulnerable que tiene Estados Unidos. |